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jueves, enero 27, 2011

El presente artículo del prof. Sánchez Parodi fue publicado en la revista Anales de la Fundación Elías de Tejada, Año XV (2009), pp.159-170. Lo transcribimos a continuación debido a la importancia de la investigación, complementaria de la publicada por don Bernardo P. Lozier Almazán, Presencia carlista en Buenos Aires (Buenos Aires: Librería y Editorial Santiago Apóstol, 2002), y por la mala experiencia que hemos tenido en el pasado con la caída de sitios en internet y cortes de enlaces, perdiéndose para siempre interesantes trabajos. Desde ya que no pretendemos violar derechos de autor, por lo que si el autor, la revista, la fundación o quienes sea titulares de los mismos consideran que podríamos estar cayendo en esta transgresión, no tienen más que comunicarse con nosotros a nuestro correo electrónico y procederemos inmediatamente a quitarlo.


Don Horacio Marcelo Sánchez de Loria Parodi es Abogado y Doctor en Derecho por la Universidad Nacional de Buenos Aires y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra (España). Es profesor de grado en la Universidad del Museo Social Argentino y de postgrado en otras del país y el exterior. Participa anualmente en las Semanas Tomistas de la Sociedad Tomista Argentina y es caballero de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, entre otras distinciones.


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CARLOS VII EN LA ARGENTINA

Por HORACIO M. SÁNCHEZ DE LORIA PARODI (*)



1. LA LLEGADA

Luego de un amplio periplo hispanoamericano que abarcó Jamaica, Panamá, Perú, Chile y Uruguay, el martes 9 de agosto de 1887 arribó a la ciudad de Buenos Aires Don Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria. Éste acompañado por un pequeño séquito fue recibido en el puerto por unos quinientos carlistas exiliados, quienes habían llegado a estas tierras luego de la derrota en la tercera guerra de 1876 (1)

El país cambiaba vertiginosamente por aquellos años al compás de una notable transformación económico-social (2).

Entre 1869 y 1895 la población aumentó más del doble debido a la gran cantidad de inmigrantes que llegaron a estas playas (3), y la ciudad capital dejaba atrás a la gran aldea y se transformaba en una orbe cosmopolita que emulaba a París por sus grandes palacios (4).

La prensa católica destacaba entre el séquito la presencia del padre Francisco Aspiroz, su capellán en la última contienda bélica (5).

El barco que lo transportaba venía de Montevideo adonde había llegado el 5 de agosto, y en donde también había recibido una calurosa recepción especialmente de parte de ex combatientes carlistas radicados en la banda oriental.

El día anterior a su llegada a la Argentina se había reunido con el presidente de la República Oriental del Uruguay, Teniente General Máximo Tejas, y había concurrido al teatro San Felipe en donde saludó al conocido actor español José Valero, quien estaba en una gira por estos países (6).

En Buenos Aires Don Carlos se hospedó en el Grand Hotel, en pleno centro de la ciudad, que pronto se transformó en una verdadera romería, como decían las crónicas periodísticas, debido a la gran cantidad de gente que al

(...) enterarse de su presencia quería tener el honor de saludar al Conde de Breus que con toda amabilidad los recibía (7).

Apenas llegado recorrió las calles de la ciudad, visitó la Catedral Metropolitana, siendo recibido por el Arzobispo de Buenos Aires Federico Aneiros. También estuvo con el Rector del Seminario Metropolitano y con el Superior de la Compañía de Jesús (8).

Por la noche asistió al Teatro Colón a presenciar la opera La Gioconda de Amilcare Ponchielli (9), acompañado por Emilio Lamarca, Leonardo Pereyra y César González Segura. Cuenta la crónica periodística que ni bien se sentó en el palco avant escene de Pereyra todas las miradas confluyeron en él (10).

2. AGASAJOS EN BUENOS AIRES

Al otro día de su arribo un grupo de sacerdotes y laicos españoles representados por el padre Faustino Lamas Rancaño, párroco del Carmen de las Flores, lo homenajearon y le manifestaron su lealtad en un cálido acto.

Tiempo después Don Carlos retribuyó aquél homenaje enviándole su retrato al sacerdote con una amable dedicatoria, que aludía a la hospitalidad de esta tierra, y en la que le recordaba el homenaje del jueves 10 de agosto de 1887 y le enviaba a él y

(...) a los carlistas residentes en esa tierra eminentemente hospitalaria, un afectuoso saludo (11).

El 10 de agosto la Comisión Directiva de la Asociación Católica resolvió brindarle un agasajo a la hora del té (12).

La Asociación Católica era una institución nacida en Buenos Aires en abril de 1883, que se extendió paulatinamente por todo el país, que congregaba a los principales militantes católicos –una minoría desde el punto de vista cuantitativo– que defendían la tradición cristiana en el ámbito público y resistían el avance del laicismo motorizado por el naciente Estado (13).

La presidía José Manuel Estrada y actuaban como vicepresidentes primero y segundo, Emilio Lamarca y Gerónimo Cortés respectivamente.

Estaban en la Comisión Directiva: Pedro Goyena, Alejo de Nevares, Apolinario Casabal, Eduardo Carranza, Enrique Lezica, Juan M. Terrero, Tomás Anchorena y Aurelio Espínola.

La tónica de la institución se ve reflejada en el discurso inaugural que brindó Estrada:

Venimos a alarmar conciencias, a despertar dormidos, a reanimar pusilánimes, a enardecer espíritus, a vincular corazones, a disciplinar para las batallas del Señor ¡generaciones enteras han escondido la lámpara debajo del celemín! Mientras los creyentes han dormido el liberalismo ha velado. Hoy como ayer nos circunda y nos ofrece en signo de paz el beso de Getsemaní... Señores ha llegado la hora de vigilar (14).

Justamente cinco años antes de este viaje, en agosto de 1882, los militantes de Buenos Aires habían fundado el diario La Unión, cuyo lema era Pro Aris et Focis, por los altares y los hogares aludiendo a lo más preciado de la sociedad, que apareció hasta 1890 y en cuya redacción participaron los más importantes dirigentes del momento; la hoja actuaba como órgano de difusión de la Asociación Católica (15).

Al otro día de su llegada el periódico saludaba el arribo del Duque de Madrid a la capital porteña y le auguraba lo mejor.

No era éste el único diario que expresaba el pensamiento ultramontano; existían otros en el interior del país que actuaban coordinadamente como por ejemplo El Porvenir en Córdoba o bien La Esperanza en Salta, El Argentino de Paraná (Entre Ríos), o El Creyente de Catamarca, en tanto representaban a las respectivas asociaciones de las provincias. Todos ellos también lo saludaron calurosamente y le expresaron su bienvenida.

El 14 de agosto La Unión destacaba que

Cada día está siendo objeto de nuevos agasajos el ilustre huésped que tenemos entre nosotros.

La Tribuna Nacional, un diario cercano al gobierno, hacía notar en cambio que si bien ellos estaban en las antípodas de su pensamiento, no podía desconocerse el hecho real de que

(...) no ha mucho tiempo estaba al frente de un pueblo enérgico y valeroso de 40.000 hombres dominando las montañas de la Euskaria, teniendo en jaque los gobiernos de Madrid, el ejército y la armada de España para mantener con ellos una lucha titánica de siete años (16).

El periódico destacaba que los principios que representaba Carlos de Borbón se habían hundido en el polvo de las edades, pero sin embargo su persona

(...) inspira un vivo interés, una punzante curiosidad que lo mantiene siempre erguido en medio de las oleadas de acontecimientos, cambios y transformaciones contemporáneas. Su causa está perdida, el éxito no corona su frente, sus fortunas disipadas, sus caudillos dispersos. Sobre esa cabeza de príncipe batallador fulgura una chsipa de fuego sagrado de nuestros ascendientes: es soñador, idealista, creyente y une a estas potencias del alma el valor heróico que lucha hasta lo imposible para alcanzar el ideal de sus caros fanatismos.

La hoja liberal expresaba el sentir de mucha gente, especialmente de la dirigencia política y cultural que veía atrayante la figura del visitante y de allí la gran expectativa que despertó su presencia en la ciudad, mas allá de que los principios que encarnaba se considerasen anacrónicos, pues habían sido barridos por la modernidad.

De hecho estuvo con el presidente de la República Miguel Juárez Celman, conoció y fue agasajado por muchas familias porteñas, visitó el hipódromo de la ciudad y el vicepresidente de la nación, Carlos Pellegrini, de quien se hizo muy amigo, lo paseó por los lugares céntricos más importantes.

El periódico católico El Argentino de Paraná (Entre Ríos) lo definía como la personificación de la probidad y la virtud, y la redacción de la hoja se asociaba afectuosamente

(...) con los que en celebración del feliz arribo a la Capital Federal han recibido al ilustre Duque de Madrid, al que desean gratísima permanencia, feliz regreso a Europa y dichoso porvenir (17).

Como homenaje a su presencia en el país el diario entrerriano reprodujo la carta que el 4 de julio de 1869 Don Carlos, desde el exilio en París, le enviara a su hermano Alfonso de Borbón, quien estaba peleando en defensa del Papa, en la que exponía los principios de su futuro gobierno (18).

Leandro Pereyra, un verdadero pionero de la agricultura y la ganadería lo invitó a su estancia modelo San Juan (hoy parque provincial Pereyra Iraola) ubicada a pocos kilómetros del puerto, muy cerca de La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires (19). También recorrió esta flamante ciudad –había sido fundada el 12 de noviembre de 1882 por el gobernador Dardo Rocha– y almorzó con el gobernador de la provincia de ese momento, Máximo Paz.

Con alrededor de veinte personas partió desde la estación central a las 10 de la mañana rumbo a la estancia, en la que se vivió una auténtica fiesta familiar. El homenajeado visitó todas las instalaciones y montó a caballo junto a sus amigos. Entre otros estaban Emilio Lamarca, consuegro del dueño de casa, José, Francisco y Rómulo Ayerza, Alberto Serantes y parte de su séquito. Hacia las 4 de la tarde regresaron a la ciudad.

El mismo 14 de agosto a la noche el dirigente católico Emilio Lamarca le ofreció un banquete al que concurrieron prácticamente la totalidad de los militantes de la institución. La prensa refería la presencia del arzobispo Federico Aneiros, Juan Nepomuceno Terrero, José Manuel y Angel Estrada y también del gobernador de la provincia de Santa Fé José Gálvez (20).

Emilio Lamarca era ya en ese momento un destacado intelectual que tendría una larga y variada actuación pública. Tres años antes había sido dejado cesante –como otros tantos dirigentes católicos– de su cátedra de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, a raíz de haberse solidarizado con el Vicario Capitular de Córdoba Jerónimo Clara enfrentado con el gobierno (21).

Al llegar a Buenos Aires Don Carlos se conectó inmediatamente con Lamarca pues en Chile se lo habían recomendado el militante católico Carlos Walker Martínez y su primo hermano Joaquín Walker Martínez (ambos dirigentes conservadores y diputados nacionales en el país trasandino) (22).

El 15 de agosto otro pionero agropecuario de la provincia de Buenos Aires, Domingo Frías amigo de Leonardo Pereyra, también lo agasajó en su estancia ubicada en el pueblo de Mercedes (23).

En principio parece que Don Carlos pensaba volver a Europa el 17 de agosto en el paquete inglés La Plata que lo trasladaría a Southampton (24), pero decidió quedarse unos días más –estuvo unos quince días en total en suelo argentino– debido a la hospitalidad y el cariño que recibió aquí de tanta gente.

Aprovechó entonces para cumplir su deseo de conocer la provincia de Córdoba, tan ligada históricamente a la tradición hispana, a la que partió el 18 de agosto en tren especial que mandó despachar Marcos Juárez, hombre influyente, hermano del Presidente de la Nación, quién a los dos años sería gobernador de la provincia mediterránea (25).

Salieron de la estación de Buenos Aires y en el viaje lo acompañaron algunos amigos, despedidos todos en el andén por el presidente de la República Miguel Juárez Celman (26).

3. VIAJE A CÓRDOBA

En el trayecto de Buenos Aires a Córdoba Don Carlos conoció la ciudad de San Nicolás, en la que fue homenajeado por un grupo de carlistas navarros que vivían allí, y luego visitó Rosario. Una crónica que apareció en el diario La Capital de la ciudad santafesina y que reprodujo El Argentino de Paraná, expresaba que aunque el Duque de Madrid pretendió ser invisible, cuando se lo vio comiendo con Marcos Juárez en el hotel del ferrocarril en donde se alojó por un día, gran cantidad de personas lo saludaron afectuosamente (27).

En la estación de trenes de Córdoba lo esperaban los dirigentes de la Asociación Católica de la provincia encabezados por el vicepresidente Simeón S. Aliaga y el Superior de los jesuitas Juan Cherta, quienes lo acompañaron hasta el Hotel de la Paz, ubicado en el centro de la ciudad.

Allí recibieron la visita de los restantes miembros de la Asociación Católica, quienes lo agasajaron cálidamente.

El Conde de Melgar, secretario de Don Carlos, ha descrito la amabilidad con que fueron recibidos en la provincia mediterránea y la especial diligencia que mostró Marcos Juárez Celman, quien incluso mandó suspender la circulación de los tranvías e incautarlos para uso del visitante y sus amigos (28).

El hermano del presidente y futuro gobernador los agasajó en todo momento a pesar de algún disgusto por la presencia permanente de los dirigentes católicos cordobeses, con quienes debido a sus posiciones políticas no tenía ningún contacto (29).

La comitiva conoció los lugares más importantes de la ciudad, fueron visitados por las autoridades eclesiásticas y el ilustre huésped llegó a jugar a la taba, un característico juego criollo.

El 20 de agosto y horas antes de partir de la provincia, en los salones del Club Social fue homenajeado por los dirigentes de la Asociación Católica. Hizo uso de la palabra Simeón S. Aliaga y respondió al brindis Don Carlos haciendo votos por el progreso de la institución y de Córdoba. El doctor Juan M. Garro le regaló un ejemplar de su libro Bosquejo histórico de la Universidad de Córdoba, publicado cinco años antes.

Luego lo acompañaron a la estación y allí Don Carlos regaló a la Asociación Católica un retrato suyo autografiado como recuerdo de su paso por Córdoba.

El 21 de agosto el diario satírico La Carcajada (30) aludía a que por primera vez por las calles de la capital cordobesa había transitado una persona que si no ostentaba sobre su cabeza la corona de rey de España se debía simplemente a que la suerte le había sido adversa en la guerra, y recordó el almuerzo en que jugó por primera vez a la taba.

Y el 24 de agosto el diario católico El Porvenir redactado por el padre Jacinto Ríos publicó una extensa y laudatoria biografía de Don Carlos, que reprodujeron los demás diarios ultramontanos, como homenaje a su presencia en la región (31).

4. REGRESO A BUENOS AIRES

Vuelto a Buenos Aires Don Carlos continuó su intensa vida social y cultural.

Al otro día, el 22 de agosto, fue el invitado especial a una reunión seguida de baile en la casa de la familia Amstrong-Dose al que concurrieron más de quinientas personas, entre ellas el presidente de la República Miguel Juárez Celman y su familia, el vicepresidente Carlos Pellegrini, Torcuato de Alvear y su familia, la señora del ex presidente (fallecido) Marco Avellaneda, Carmen Nóbregas de Avellaneda, el ex vicepresidente Mariano Acosta (32).

Ya desde diez días antes el diario El Nacional hacía votos para que se realizara esa fiesta, que reuniría decía a toda la sociedad porteña.

El 23 de agosto, víspera de su partida a Europa, el Duque de Madrid ofreció un banquete de agradecimiento a sus amigos de Buenos Aires, al que concurrieron por supuesto su séquito, los dirigentes católicos y también personalidades políticas con las que había tenido un trato afectuoso como el vicepresidente Carlos Pellegrini y Bartolomé Mitre y Vedia, el hijo del ex presidente Bartolomé Mitre (1862-1868) (33).

5. LA ASOCIACIÓN CATÓLICA

Además de ser sus principales anfitriones, los militantes de la Asociación Católica tuvieron una cercanía muy especial con Don Carlos, basada fundamentalmente en el vínculo profundo de la Fe y una cosmovisión cristiana común sobre la vida pública.

La visita del Duque de Madrid representó para ellos un espaldarazo y un aliciente para continuar con ímpetu la lucha política.

Para mejor el cariño que mostró hacia la Argentina, las actitudes, el carácter cálido y seguro de Don Carlos reflejaba un espíritu análogo al de ellos, siempre preocupados para que su pensamiento y su acción no transpirasen ningún tipo de agravio o rencor como decía José Manuel Estrada.

Y así lo hicieron saber a través de los órganos de difusión del grupo, que caracterizaron al Duque de Madrid como un hombre marcado por el sello augusto y misterioso que da la desgracia.

Él es el legítimo representante de la España católica y tradicional. Con él pues estamos estrechamente unidos por los vínculos de la fe, de la raza, de la lengua y de las más gloriosas tradiciones (34).

También expresaron su alegría por compartir en un todo los grandes principios políticos expuestos por Don Carlos en la carta a su hermano Alfonso de 1869, que anticipaban su testamento político de 1897.

Destacaban los militantes católicos argentinos que esos principios fundamentales, adecuándolos a nuestras circunstancias, constituían sus banderas políticas:

Yo no debo ni quiero ser rey sino de todos los españoles, a ninguno rechazo, ni aún a los que se digan mis enemigos, a todos llamo, aún a los que parecen más extraviados y los llamo afectuosamente en nombre de la patria (...), las dificultades son imponderables y no sería hacedero vencerlas sin el consejo de los varones más imparciales y probos del reino, congregando en Cortes que verdaderamente representen todas las fuerzas vivas y todos los elementos conservadores (...). La España antigua necesitaba grandes reformas, en la España moderna han ocurrido grandes trastornos. Mucho se ha destruido, poco se ha reformado. Murieron antiguas instituciones, algunas de las cuales no pueden renacer, Háse intentado crear otras nuevas que ayer vieron la luz y se están muriendo. Con haberse hecho tanto, está por hacerse casi todo. España tiene hambre y sed de justicia, tiene la imperiosa necesidad de un gobierno digno, enérgico, justiciero y honrado (...). España no quiere que se ultraje ni se ofenda la Fe de sus padres (...). España está resuelta a conservar a todo trance la unidad católica, símbolo de nuestras leyes, bendito lazo de unión entre todos los españoles (...). Ama el pueblo español la descentralización y siempre la amó y bien sabes mi querido Alfonso que si se cumpliera mi deseo, así como el espíritu revolucionario pretende igualar las provincias vascas a las restantes de España, todas estas semejarían o se igualarían en su régimen interior con aquellas afortunadas y nobles provincias. Yo quiero que el municipio tenga vida propia y que las tengan las provincias, previniendo sin embargo y procurando evitar abusos posibles (...) Quiero dar a España la libertad que solo conoce de nombre, la libertad que es hija del Evangelio, la libertad que es el reinado de las leyes cuando las leyes son justas, esto es conforme al derecho de naturaleza, al derecho de Dios (...) no era el pueblo para el rey, sino el rey para el pueblo, que un rey debe ser el hombre más honrado de su pueblo como es el primer caballero y que debe gloriarse con el título de padre de los pobres y tutor de los débiles (...) Debemos moralizar la administración, fomentar la agricultura, proteger la industria. Progresar protegiendo debe ser nuestra fórmula (...). La España antigua fue buena para los pobres, no lo ha sido la revolución (35).

El momento que vivían los militantes argentinos no era el ideal: el proceso de secularización se desenvolvía raudamente (36) y sumado a ello las divisiones internas, las discusiones relacionadas con la manera concreta de actuar en la vida pública, las alianzas para enfrentar al oficialismo y la derrota en las elecciones nacionales de 1886 que consagraron la fórmula Juárez Celman-Pellegrini, los habían desgastado notoriamente Tan es así que la Unión Católica, el partido surgido del seno de la asociación para participar en los comicios estaba en franco proceso de disolución (37).

Pocos años después también se irían diluyendo las asociaciones de todo el país.

En 1891 Isaac Pearson, un dirigente de la capital, ensayaba una autocrítica sobre la poco llegada que tenían los católicos a la clase obrera y trabajadora, pero de todos modos sostenía que para esa fecha

No era posible reunir un centenar de hombre en proclamación de los principios católicos. La última citación de la Asociación Católica para visitar los sagrarios el jueves santo no había alcanzado a congregar a catorce personas. No eran ciertamente los únicos católicos de la capital, pero entonces para encontrarlos había que penetrar en los reductos amurallados de la familia (38).

No obstante lo cual siguieron su lucha, es cierto que sin una coordinación muy orgánica, más bien individualmente apoyando luego de la crisis del noventa la administración de Luis Sáenz Peña y posteriormente en 1912 la de su hijo Roque Sáenz Peña.

Desencantados de las luchas electorales, paulatinamente fueron centrando su atención en el plano social, que despuntaba en ese momento con gran virulencia, y también en el mundo de la educación en todos los niveles.

Evidentemente el clima político les fue adverso y por eso siempre tuvieron que optar entre grandes dificultades, lo que por otra parte hizo más meritoria su labor.

La falta de un foco de atracción tradicional que los cobijase, la escasez de maestros y de una escuela formativa actualizada, conspiró también contra su formación integral y una sólida estructuración interna.

6. LA DESPEDIDA

Pero la obra ya estaba realizada y Don Carlos muy agradecido por la hospitalidad de esta tierra se despidió de todos a través de una esquela que publicaron los diarios católicos un día antes de su partida.

Era muy difícil reunir a la cantidad inmensa de personas que había conocido en la Argentina en esos pocos días, por eso optó por ese medio

Sin tiempo para despedirme de las numerosas personas que me han dispensado amable y fina acogida, el que suscribe siente en el momento de dejar esta hermosa capital y su sociedad distinguidísima la necesidad de manifestar públicamente su profundo agradecimiento por tantas bondades, esperando ordenes en el Palacio de Loredan, Venecia, donde tienen su casa (39).

El 24 de agosto dejó Buenos Aires, y se embarcó en el vapor Senegal que se dirigió primeramente hacia el Uruguay para luego partir hacia el Brasil desde donde emprendería su regreso a Europa.

Y estando frente al puerto de Montevideo no pudo olvidar a sus ex combatientes en la última guerra carlista, y les dirigió esta carta a «mis fieles soldados emigrados en el Uruguay y en la República Argentina», que publicaron los diarios católicos con elogiosos comentarios.

Se nota en ella la emoción que lo embargaba al despedirse del Río de la Plata y también el respeto y el agradecimiento a estos pueblos hospitalarios.

No me es posible separarme de vosotros sin que broten de mis labios los sentimientos que embargan mi alma. A vuestro lado he revivido estos días la patria bendita, porque vosotros la lleváis en vuestros corazones, como yo en el mío. Desde el Paraná hasta el Estrecho de Magallanes y desde la Tierra del Fuego hasta el Río de la Plata he recorrido con respeto y asombro el grandioso teatro de las hazañas de vuestros abuelos. Perpetuadores de aquella raza de gigantes, vosotros mantenéis en las repúblicas hispanoamericanas el nombre español a la altura que se merece. Allí donde Balboa y Pizarro, Valdivia y Garay dieron al mundo el espectáculo del mayor heroísmo que han visto los siglos, vosotros dais ahora el de la mayor fidelidad que registra la historia. Gracias mis valientes soldados por los consuelos que de vosotros he recibido. Por donde quiera que he pasado los he oído citar como personificación de todas las virtudes tradicionales de nuestro pueblo: constancia, bravura, honradez, nobleza de carácter, religiosidad. Y el corazón me saltaba de orgullo dentro del pecho recordando que erais los invencibles leones, tantas veces admirados por mí en los campos de batalla. No en vano conserva Dios a España esta reservada gloria al otro lado de los mares.Vuestra presencia y el culto que tributáis a las tradiciones de vuestros padres bastarían para darme la seguridad de que ha de llegar el día de la justicia si por acaso –lo que nunca sucederá– flaquease la fe indominable que abrigo en la restauración de nuestra Patria. No os digo adiós. Espero firmemente veros de nuevo a todos en torno mío. La justicia y la misericordia divina dirán el día. Entre tanto continuad haciéndoos dignos de la hospitalidad que os dan estos pueblos generosos y nobles como hermanos que son vuestros y estad seguros del imperecedero recuerdo que de vosotros llevo. Carlos (40).

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(*) Universidad del Museo Social Argentino.
(1) Lozier Almazán, B., Presencia carlista en Buenos Aires, ed Santiago Apóstol, Buenos Aires, 2002, págs. 21-26.
(2) El notable aumento de la producción agrícola-ganadera, el auge del ferrocarril, si bien con precios garantizados y con una tendencia centralizadora hacia Buenos Aires y Rosario y ciertas industrias ligadas a ellas y la paulatina inserción en el mercado mundial como exportador de materias primas modificaron profundamente la estructura económica. Pero el predominio del positivismo cambió el tono cultural y profundizó el proceso laicista. H.S. Ferns, Britain and Argentina in the Ninetheenth Century, Oxford and the Clarendon Press, Oxford, 1960; E. Gallo, R. Cortés Conde, La república conservadora, ed Paidós, Buenos Aires, 1995.
(3) Según datos de la embajada de España en la Argentina en esos momentos había alrededor de 40.000 españoles residiendo en el país.
(4) Al poco tiempo de abandonar estas tierras del Río de la Plata, el 8 de octubre de 1887 Don Carlos le decía al marqués de Valdespina que en el Río de la Plata había encontrado «la más inaudita prosperidad que registran nuestros tiempos». B. Lozier Almazán, Presencia..., op. cit., pág. 26.
(5) La Unión, 10 de agosto de 1887. En el séquito estaban su secretario Francisco Martín de Melgar y Rodríguez Carmona, el oficial José María de Orbe y Gaytan de Ayala, vizconde de Orbe y el teniente coronel médico Clemente de Coma y Forgs.
(6) También actuó en la provincia de Córdoba pocos días después de que estuviera allí el Duque de Madrid. La Prensa, 9 de agosto de 1887.
(7) La crónica aludía a la figura amable y de arrogante porte de Don Carlos. La Voz de la Iglesia, 11 de agosto de 1887.
(8) Lozier Almazán, B., Presencia...op.cit., pág. 22.
(9) La opera basada en el drama Angelo tirano de Padua de Víctor Hugo, había sido estrenada por primera vez en la Scala de Milán el 8 de abril de 1876.
(10) El Nacional, 10 de agosto de 1887.
(11) Lozier Almazán, B., Presencia, op. cit., pág. 23.
(12) La Unión, 10 de agosto de 1887.
(13) Existía desde tiempo antes un Club Católico, pero esta nueva institución se proponía organizar más sistemáticamente a los militantes en todo el país teniendo en cuenta la situación social y pretendía además participar activamente en los procesos electorales. De hecho la asociación organizó el primer congreso de los católicos argentinos en agosto de 1884 y fundó la Unión Católica, un partido que entre 1885 y 1886 intervino en diversas elecciones. Hemos tratado con más detenimiento este tema especialmente en: El pensamiento jurídico-político de José Benjamín Gorostiaga, ed Quorum, Buenos Aires, 2006, y El pensamiento jurídico-político de Tristán Achával Rodríguez, ed Quorum, Buenos Aires, 2009.
(14) Junto a la Asociación Católica en Buenos Aires existió también la Sociedad Juventud Católica nacida en 1881 por iniciativa de Luis Gonzaga Repetto de extensa actuación a lo largo de cuarenta años. La Sociedad fundó también un pequeño periódico La Esperanza que se publicó durante casi treinta años, en donde militaron varios actores de la época. También existía la Sociedad San Vicente de Paul, de fines caritativos, pero en la cual militaban la mayoría de los personajes del ochenta. N. T. Auza, Católicos y Liberales en la generación del ochenta, Buenos Aires, 19, págs. 162-166.
(15) En el mismo año apareció La Voz de la Iglesia, órgano oficioso del Arzobispado de Buenos Aires, cercano a la hoja de los militantes laicos, pero dedicado a brindar más informaciones religiosas que políticas.
(16) La Tribuna Nacional, 9 de agosto de 1887.
(17) El Argentino, 13 de agosto de 1887.
(18) El Argentino, 10 de agosto de 1887.
(19) Leonardo Pereyra (1834-1899) fue un verdadero pionero de la industria ganadera en la Argentina. Entre 1855 y 1858 recorrió varios países europeos estudiando la cría y la cruza de ganado. Introdujo en el país animales de pura raza como el Shorthorn y el toro Niágara, el primer Hereford. Importó además equinos, ovinos y una serie de animales exóticos. También fue un gran coleccionista de arte y estuvo relacionado a la naciente industria ferroviaria. C. Sesto, La vanguardia ganadera de fines del siglo XIX, 1856-1900, Buenos Aires.
(20) La Unión, 14 de agosto de 1887.
(21) Sánchez de Loria Parodi, H. M., El pensamiento juridico-político de Tristán Achával Rodríguez, Buenos Aires, 2009, pp 188-193.
(22) La Unión, 10 de agosto de 1887. Emilio Lamarca había nacido en Chile en la ciudad de Valparaíso en 1841, a raíz de que sus padres se habían exiliados por su oposición a Rosas. Lmarca se radicó en Buenos Aires en 1880. El diario La Prensa del mismo día hacer referencia a que también los chilenos le habrían hablado de Leonardo Pereyra, consuegro de Lamarca (María Teresa Lamarca hija de Emilio estaba casada con Leonardo Pereyra (h).
(23) Estos productores eran amigos de su colega chileno Francisco Undurraga, en cuya estancia había estado el Duque de Madrid. Como Undurraga era uno de los socios más antiguos del Club de la Unión de Santiago de Chile, allí organizó un banquete para el ilustre visitante. M. Peña Muñoz, Cafés literarios en Chile, Ril editores, Santiago de Chile, 2002, pág. 91; G. Salazar, J. Pinto, Historia contemporánea de Chile, Santiago de Chile, 1999, pág. 69.
(24) La Unión, 10 de agosto de 1887. Ese día, el diario católico de Buenos Aires dedicó su editorial a saludar la llegada de Don Carlos a la Argentina, subrayando que compartían con el ilustre huésped los principios fundamentales sobre la política.
(25) Un maestro suyo, el padre Cabrera, había visitado Córdoba porque pensaba que era descendiente del fundador Jerónimo Luis de Cabrera y le había contado anécdotas sobre la provincia. E Bischoff , «Don Carlos de Borbón en Córdoba», Desmemoria, año 7, n.º 25 (2000), pág. 156.
(26) El Argentino, 20 de agosto de 1887.
(27) Ibíd.
(28) Lo invitó a un asado criollo y le hizo probar la mejor comida cordobesa. E Bischoff, Don Carlos..., op. cit. pág. 160.
(29) Ibíd., pág. 161.
(30) Fundado por Armengol Tecera en 1874.
(31) Bischoff, E., Don Carlos..., op. cit., pág. 162.
(32) El Nacional, 22 de agosto de 1887.
(33) La Nación, 24 de agosto de 1887.
(34) El Argentino, 24 de agosto de 1887.
(35) El Argentino, 10 de agosto de 1887.
(36) Tres años antes se había dictado una ley nacional de educación común que por primera vez eliminaba a la religión como materia formativa y ya se discutía la ley de matrimonio civil que sería sancionada un año después.
(37) A los tres años ocurriría un levantamiento cívico-militar contra el gobierno que forzó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini, quien completaría el período de seis años hasta 1892. Los católicos participaron en la revuelta y formaron parte en la primitiva Unión Cívica, el movimiento que aglutinó a todos los opositores al régimen.
(38) Auza, N. T., Aciertos y fracasos sociales del catolicismo argentino, tomo I, Buenos Aires, 1987, pág. 23.
(39) El Argentino, 3 de septiembre de 1887.
(40) La Voz de la Iglesia, 27 de agosto de 1887.





Fotografía de Carlos VII y su mujer en la tapa del periódico carlista argentino El Legitimista Español.

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miércoles, noviembre 03, 2010

Fin del Día de la Raza

Finalmente, tal como habíamos anunciado, ha sido publicado en el Boletín Oficial el decreto 1584/2010 (firmado por la Sra. presidente Fernández de Kirchner y los ministros nacionales) que establece feriados nacionales y días no laborables. En sus considerandos se dice de manera muy escueta
Que, asimismo, se modifica la denominación del feriado del día 12 de octubre, dotando a dicha fecha, de un significado acorde al valor que asigna nuestra Constitución Nacional y diversos tratados y declaraciones de derechos humanos a la diversidad étnica y cultural de todos los pueblos.
Y en su artículo 1º, se establece como feriado nacional el día 12 de octubre, con la oscura denominación de "Día del Respeto a la Diversidad Cultural". Siendo día "trasladable" al lunes más cercano, no será sino hasta el 2015 en que coincidirá su festejo con el día 12, lográndose con ese fin -además del de haberlo convertido en un día de turismo- ir olvidando paulatinamente cualquier relación con el hecho histórico del descumbrimiento de América por Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492.

La celebración del aquí llamado "Día de la Raza" fue un logro de quienes buscaban alcanzar una mayor unión entre la España peninsular y las Españas americanas, y asimismo como una reafirmación de la identidad Iberoamericana frente al expansionismo estadounidense y la llamada "Doctrina Monroe".

En la Argentina, el presidente Hipólito Yrigoyen decretó en 1917 el día del descubrimiento de América como "fiesta nacional", que la costumbre llamó "Día de la Raza". El Padre Zacarías de Vizcarra, sacerdote español de familia carlista residente en Buenos Aires en las décadas de 1920 y 1930, propuso se modificara por el más adecuado de "Día de la Hispanidad", aunque la costumbre ya había quedado asentada.

Durante décadas fue celebrado festivamente, no sólo por la gran colectividad de los inmigrantes españoles y sus descendientes -eran famosas las galas y los bailes en los clubes y teatros de las diferentes colectividades peninsulares-, sino también por todos los argentinos -ya sea en las escuelas, ya en desfiles criollos y actos oficiales-. Y, por supuesto, nunca supuso la denigración de inmigrantes de otras orígenes, sus descendientes y sus aportes; sino tan sólo, la afirmación de la innegable raíz hispánica de nuestra cultura patria.

Este cambio de nombre no es más que una etapa más en la disolución de nuestra identidad. Como han señalado reiteradamente notables investigadores y estudiosos, en estas supuestas reivindicaciones indigenistas, existe un verdadero racismo que es enemigo, no tanto de "lo europeo", sino de lo propiamente americano, criollo y mestizo.

Hoy es un día de luto para los carlistas en estas tierras.






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martes, septiembre 14, 2010

Rechazo del proyecto para hacer desaparecer el Día de la Raza

Los que hacemos Carlismo Argentino queremos por este medio manifestar nuestro absoluto rechazo al proyecto de la Sra. Presidente, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, que, según dice la nota de prensa de la Casa Rosada,

...reemplazará el denominado Día de la Raza por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, y se lo conmemorará en el segundo lunes del mes de octubre.

Nos parece absolutamente contradictorio con el fin de este conjunto de medidas sobre feriados nacionales que sería

restituir "tradiciones muy fuertes" que hacen a la identidad nacional.
Lamentable si para afirmar nuestra identidad rechazamos nuestra herencia cultural e histórica. La Argentina no nació de un repollo. La Argentina fue fundada por hombres venidos de España, quienes nos imprimieron el sello de la civilización cristiana y el Evangelio. Parece cosa de adolescentes, no de una nación que quiere ser adulta.

Como bien intuía el genial Rubén Darío en su Oda a Roosevelt, el debilitamiento "de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español", significa la sujeción de "la América fragante de Cristóbal Colón, la América católica, la América española", de los "mil cachorros sueltos del León Español" a la voluntad de los Estados Unidos.



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jueves, julio 22, 2010

Poniéndonos al día


Durante los meses pasados de junio y julio, hemos tenido algunos inconvenientes técnicos que nos han impedido actualizar el portal Carlismo Argentino. Sin embargo, nos hemos mantenido muy activos en la página de Carlismo Argentino en el entorno Facebook. Asimismo, se ha ido actualizando la sección de Recomendaciones, que aparece aquí en el margen izquierdo del portal. También se ha mejorado el sitio de fotografías, que también puede encontrarse en el margen izquierdo, un poco más arriba.

Asimismo, hemos colaborado a publicitar las nuevas iniciativas de correligionarios de todas las Españas. Entre otras, en ambiente Facebook tenemos al grupo "Carlistas", el grupo "CTC del Principado de Cataluña", la página de admiradores de "Los mártires de la tradición", el grupo "El liberalismo es pecado", la página de la Fundación Ignacio de Larramendi, y las páginas de homenaje a S.M.C. Carlos VII, al Gral. Tomás de Zumalacárregui y el Gral. Miguel Gómez Damas; entre muchos otros que continuamente están creándose constantemente.

En formato blog, se ha puesto al día el portal "Andalucía Carlista", de la Junta Regional de la Comunión Tradicionalista de Andalucía, con excelente información histórica y de actualidad, y diseño e imagen muy cuidados.
Por otro lado, se lanzó una campaña en el ambiente Facebook llamando a los muy numerosos amigos de Carlismo Argentino a cuidarse de numerosos infiltrados --muchos de ellos miembros públicos de la masonería-- en nuestras páginas, sitios en internet, etc.; especialmente trágico es el caso de personas inescrupulosas que crean grupos afines y luego de que han conseguido cierto número de adherentes, les cambian el nombre. Así hemos visto cómo un grupo que decía defender la familia tradicional, pasado un tiempo se convirtió en uno de apoyo a la aberración del casamiento entre homosexuales o lesbianas. No es difícil que hechos como éstos vuelvan a repetirse por lo que ponemos sobreaviso a nuestros amigos, simpatizantes, colaboradores y correligionarios.

Nuestra campaña en el ambiente Facebook ha sido todo un éxito. En menos de cinco meses desde su creación, la página de Carlismo Argentino en Facebook ha llegado a tener más de 900 "amigos". Si bien sabemos que no todos los contactos ("amigos" en la jerga de este medio) tienen porqué ser carlistas (ni siquiera próximos a la Causa), demuestra cierto grado de interés y, por otro lado, nos ha permitido informar sobre nuestras actividades y sobre los principios del Carlismo y las posibilidades para el presente de la Argentina.

Más importante aún, en estos cinco meses hemos recibido numerosos pedidos de reuniones y encuentros, lo que próximamente concretaremos --a pesar del problema de la dispersión geográfica de todos los interesados--. Pedimos a todos los que tengan este interés comunicarse vía correo electrónico a carlismoar@gmail.com y los mantendremos informados de las posibilidades de reunirse en la Ciudad de Buenos Aires y algunas otras ciudades del Interior donde hay presencia de correligionarios.

Los miembros porteños y bonaerenses de Carlismo Argentino, con la cooperación de otros amigos, han lanzado la Campaña "No nos cambien la Bandera y el Escudo de la Ciudad de Buenos Aires", con el objeto de detener los proyectos de ley presentados en la Legislatura de dicha ciudad capital para modificar la bandera y descartar el escudo que fuese otorgado por Don Juan de Garay como fundador de la Ciudad de la Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires. Aunque la bandera fue institucionalizada en 1995, en realidad la misma existía desde hacía décadas, al menos desde la creación del antiguo Concejo Deliberante de la Ciudad. El paño blanco con el escudo de Garay era obsequio de los visitantes de renombre que honraban con su presencia a la Ciudad.

Más aún, el escudo de Garay está incorporado en relieve en el arco de acceso al recinto de la Legislatura desde la construcción del edificio del antiguo Concejo. Construcción que nos es cara a los carlistas argentinos: Uno de los arquitectos involucrados en el proyecto, don Héctor Ayerza era nieto de carlistas. Por su parte, el intendente municipal que colocó la piedra fundamental en 1926, el Dr. Carlos M. Noel, era hijo.
El propio Garay explicó el escudo por "el fin y propósito firme de ensalzar la fe católica y servir a la corona real de Castilla y León, dar ser y aumentar los pueblos de esta generación". Por lo que no nos engañan los considerandos de estos proyectos diciendo que el escudo no representa a los porteños o que no es conocida, sabemos bien lo que hay detrás de los mismos: odio a la religión católica y a la tradición hispánica y criolla de la patria.

Miembros de Carlismo Argentino a título individual concurrieron a la manifestación del pasado 13 de julio a la Plaza del Congreso en la Ciudad de Buenos Aires y en otras ciudades del Interior como Resistencia (Chaco), Salta, La Rioja, Rosario (Santa Fe), Corrientes, etc. En algunas de estas manifestaciones hemos hecho contacto con otros simpatizantes carlistas, algunos de ellos vinculados a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, con los que se ha quedado para futuros encuentros y acciones conjuntas. El objetivo de impedir la "ley" que consagra el casamiento homosexual no se logró, pero la lucha continúa, hay demasiado en juego... No entramos a cuestionar la licitud o conveniencia de las formas utilizadas por muchos en estas manifestaciones, por eso hemos dejado libertad a cada correligionario, simpatizante y amigo de hacer lo que dicte su conciencia.

De todo lo ocurrido, lo dicho y escrito en estos días de lucha, nos quedamos con las esclarecidas frases vertidas por Su Excelencia Reverendísima Jorge Mario cardenal Bergoglio en su carta a las monjas carmelitas de la Ciudad de Buenos Aires.
"Está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos... Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones...
Hoy la Patria, ante esta situación, necesita de la asistencia especial del Espíritu Santo que ponga la luz de la Verdad en medio de las tinieblas del error; necesita de este Abogado que nos defienda del encantamiento de tantos sofismas con que se busca justificar este proyecto de ley, y que confunden y engañan a personas de buena voluntad...
Clamen al Señor para que envíe su Espíritu a los senadores que han de dar su voto. Que no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala. Pidan por ellos, por sus familias; que el Señor los visite, los fortalezca y consuele. Pidan para que ellos hagan un gran bien a la Patria...
Miremos a San José, a María, al Niño y pidamos con fervor que ellos defiendan a la familia argentina en este momento. Recordémosle lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: ‘esta guerra no es vuestra sino de Dios’. Que ellos nos socorran, defiendan y acompañen en esta guerra de Dios."
AMEN.-







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miércoles, mayo 05, 2010

El Bicentenario desde el nacionalismo

FORVM: Espacio de Cultura y Ciencia invita a la conferencia Mayo Revisado, a cargo del Dr. Enrique Díaz Araujo, en Bartolomé Mitre 1747, de la Ciudad de Buenos Aires, el próximo jueves 6 de mayo, a las 19.30 horas. Entrada gratuita.


El profesor Díaz Araujo, abogado e historiador mendocino con más de 85 obras publicadas, está en Buenos Aires de regreso de Roma, en donde expuso ante la Santa Sede sobre el Bicentenario de las Independencias Americanas. Hablará sobre un tema que ya ha expuesto en su libro del mismo nombre (Mayo Revisado), publicado por la Librería Editorial Santiago Apóstol. En el volumen I se analizaron las Causas de la Revolución de Mayo: Historia e historias; Deslices de la historiografía clásica; América en la Corona de Castilla; El Rey y los Reinos; Prolegómenos: Autonomía y Revolución; Falsas causas: despotismo, criollismo, Ilustración y Revolución Francesa, los afrancesados, el modelo norteamericano, la ayuda inglesa, la pseudo-independencia anglófila y la pertinacia anglófila; la Causa Real: la crisis política del Imperio Español; Los "Precursores": Miranda; Los otros precursores. En su tomo II próximo a aparecer, el Dr. Díaz Araujo se refiere a La Revolución de Mayo: Prolegómenos; Conferencia del 20; Reuniones y «chisperos»; Paramilitares; El Cabildo Abierto; Escrutinio y Junta; La noche del cuartel; El sol del 25; ¿Dónde está el pueblo?; Las escarapelas; La fidelidad real; En los Pactos de Vasallaje; Juramento de los vasallos; En los vasallos americanos; Fidelismo rioplatense; Pruebas de fidelidad; Más pruebas de monarquismo; Ruptura del Pacto; Finalidad de la Revolución: Informe oficial de la Junta; Las controversias: el Pueblo de Mayo; el Pueblo de Saavedra; Pueblo y Ejército; las pertinacias populistas; la epifanía del macaneo; Milicia y Ejército; Puro Pueblo; Máscara de hierro; Segretísimo; Alfa y omega; Apéndice testimonial. En el volumen III, también próximo a ser publicado por Santiago Apóstol, los temas tratados son: La usurpación I: nuevos dueños; personalidad; «curriculum» patriótico; arribada; desavenencias; monarquismo liberal; emancipación; anglofilia; jacobinismo; ¡A arcabucear se ha dicho! y juicios; La usurpación II: Liniers: venganza inglesa; el Plan de Operaciones; ni ebrio ni dormido; impiedad; centralismo; pertinacia morenista; mala semilla, y secuela marxista.


Para informes sobre la conferencia: info@forvm.org.ar

Para informes sobre los libros: santiagoapostol_bellavista@yahoo.com.ar



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lunes, agosto 31, 2009

Curiosidad


REPORTAJE

Rockeros y sus tatarabuelos

El grupo de rock argentino Viticus investiga sus lazos familiares con Zumalacárregui - La banda tocará en Ormaiztegi el próximo sábado

(Diario El País)
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martes, agosto 18, 2009

Adherimos e invitamos


El Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y la Hermandad Tradicionalista Carlos VII invitan a Vd. al Acto de homenaje en el centenario de su fallecimiento

Un caudillo de las Españas:

Carlos VII, Duque de Madrid


Disertarán:

Ricardo Fraga:
El legitimismo fernandista en Buenos Aires

Bernardo Lozier Almazán:
Recordando la presencia de Carlos VII en Buenos Aires

Miguel Ayuso: El carlismo durante el reinado de Carlos VII

28 de agosto de 2009 a las 19:30
Salón San Martín
Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas
Quintana 161 – Buenos Aires
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viernes, julio 10, 2009

Más respuestas a preguntas frecuentes sobre el Carlismo

1) ¿La doctrina tradicionalista fue una evolución posterior del Carlismo que en un principio era un mero legitimismo surgido de una pelea dinástica?

Responder a este argumento bastante frecuente requiere varios enfoques, algunos de los cuales pasaremos a describir a continuación.

El tradicionalismo no es un “ismo” en el sentido con el cual hoy se entienden las palabras que terminan con ese sufijo. Es decir, no es una ideología, no es una moda de la politología o la sociología pergeñada en la reclusión de una biblioteca o en la academia, ni algo así como una nueva apertura de ajedrez reservada a unos pocos entendidos. Es “algo” orgánico que existía mucho antes de que los hombres se hallasen en la infeliz necesidad de estudiar algo llamado pomposamente Ciencia Política o Ciencia Social. El tradicionalismo fue la forma de vida política y social de Europa durante siglos, y era lo que animó a los hombres que descubrieron y poblaron el Nuevo Mundo. Lógico es, entonces, que los hombres no tuviesen que darle un nombre hasta que fue decretada su destrucción por las logias y los ideólogos.

En este sentido, podemos decir no que el tradicionalismo hispánico ha ido evolucionando, sino mejor que ha ido desarrollándose o develándose a lo largo de más de 200 años de vida, desde los primeros “enemigos de la Ilustración” hasta los académicos actuales. Pero ya en los primeros teóricos del Carlismo, como Fr. Magín Ferrer, el Dr. Vicente Pou y Fr. Mariano Roquer, tenemos bastante bien enunciados muchos de los principios defendidos por los partidarios de la tradición de las Españas frente a los ataques de la Revolución.

Pero, además, frente a quienes creen suponer la posibilidad de otros tradicionalismos no carlistas, el Carlismo tampoco es estrictamente “la concreción en forma de partido del ‘tradicionalismo español’. Antes al contrario ‘tradicionalismo’ fue el término empleado al asumir la causa ‘carlista’ hombres de formación política parlamentaria y de ideología y actitud típicamente imitada del ultramontanismo político europeo.” Dice muy lógicamente Francisco Canals Vidal. Y agrega: “fuera de los ambientes periodísticos, universitarios o profesionalmente políticos, nadie entiende seriamente por ‘tradicionalistas’ más que a ‘los requetés’. ¿Cree alguien que hubiera podido sustituirse, como fuerza eficiente en el curso de la historia española, los navarros de la Plaza del Castillo en julio de 1936, por escritores balmesianos u oradores ‘tradicionalistas’?” Finalizando rotundamente: “Suponer que el ‘tradicionalismo’, como ideología o doctrina, existió con anterioridad al ‘carlismo’, y que se concretó accidentalmente en éste al tomar carácter de partido, es a la vez una inversión de sentido y un desfase cronológico más que secular.”

Entonces, Carlismo (la causa) y Tradicionalismo (la doctrina) se identifican necesariamente.


2) ¿Los separatismos vasco y catalán son herederos del Carlismo?

Es curioso que esta afirmación se sostenga tanto desde los separatismos que necesitan validarse ante la opinión pública, pasando por los anti-carlistas – aún en la “derecha” – que quieren desprestigiar al Carlismo convirtiéndolo en enemigo de la unidad territorial española, hasta quienes han buscado desvirtuar el Carlismo desde dentro acercándolo a ideologías ajenas a su doctrina e historia.

Contra todos ellos es determinante la opinión de un historiador no carlista como Jordi Canal quien afirma: “El hecho incontrovertible de que algunos antiguos carlistas se convirtieran, con el tiempo, en catalanistas o nacionalistas catalanes (o vascos) no significa, sin embargo, que ésta fuese la única opción posible, ni que éste fuese un paso natural como consecuencia de supuestas esencias pre-nacionales, ni tampoco que la evolución fuese recta o inexorable, exenta de dudas o de posibles retornos. Resultan además imposibles de comprender estas situaciones sin tener en cuenta las conflictivas relaciones entre carlismo y nacionalismos en la etapa de entresiglos, alimentadas por la competencia, la existencia de espacios de intersección política y la necesidad de buscar o conservar un espacio propio”.

Más allá de alguna alianza electoral de naturaleza táctica con grupos regionalistas alrededor del año 1920, el Carlismo fue siempre enemigo del separatismo. Tanto fue así que en muchas ocasiones se llegó a enfrentamientos de puños y pistolas, como lo acontecido en Azúa (Vizcaya) el 2 de mayo de 1910, cuando durante una gira de carlistas bilbaínos por el campo se enfrentaron, primero a los gritos y luego a golpes y tiros, con los nacionalistas parapetados en el Centro de dicha localidad. El hecho fue relatado al día siguiente por el periódico alfonsino ABC, que – curiosamente (o no tanto) – se solidarizó con los separatistas.

El Carlismo siempre ha denunciado los símbolos equívocos del nacionalismo vasco como la ikurriña o el neologismo Euskadi por Euscalerría o la supuesta identidad entre las Vascongadas desconociendo sus particularidades incluso lingüísticas o sus “pretensiones” sobre Navarra. Asimismo siempre se ha opuesto a los “imperialismos” catalanistas que pretenden imponerse desde Barcelona en la Cataluña Interior y en los viejos reinos de la Corona de Aragón.

Incluso en la Argentina, donde entidades como la Fundación Vasco-Argentina “Juan de Garay” pretenden ahora identificar el surgimiento del nacionalismo vasco en la Argentina con los emigrados carlistas, los estudios más serios como el de José C. Moya, Primos y Extranjeros: La Inmigración española en Buenos Aires (1850-1930), repasa las disputas y enfrentamientos entre los sectores “españolista” y “nacionalista” en el Laurak-Bat, siendo el primer grupo el de los inmigrantes carlistas originales y el segundo partido – que apoyaba “doctrinas nuevas y radicales”, al decir del presidente del Centro – el de nacidos en la Argentina con apellido vasco.


3) ¿No es el Carlismo sólo relevante para descendientes de españoles y, por lo tanto, qué importancia puede tener en un país como la Argentina con tantos descendientes de italianos, judíos, ingleses, alemanes, árabes, etc.?

El hispanismo de que hace gala el Carlismo no es una doctrina racial. También esta pregunta admite diversas respuestas en distintos planos.

En primer lugar, desde el punto de vista histórico, debe recordarse que Las Españas no se limitaron al territorio que actualmente forma parte del moderno Estado Español sino que iba desde las Filipinas al este hasta América en el oeste, pasando por los Países Bajos, Nápoles, el norte de África y toda la Península Ibérica. Aunque el castellano fue el idioma predominante y la lingua franca, y por eso hoy es equivalente a “idioma español”, en Las Españas se hablaba desde el yopará guaranítico, o desde el galaico-portugués, vasco o catalán, hasta cualquier dialecto aimara o tagalo.

Adicionalmente, aclaremos que, como decía Ignacio Braulio Anzoátegui, nuestro hispanismo “no es hispanofilia, sino hispanofiliación”. Es reconocer que, como decía el Padre Castañeda, “por Castilla somos gente”. Que la Argentina no surgió de un repollo. Cultural y espiritualmente, la Argentina (y la América Hispánica con ella) es legítima heredera de España y, por ese tronco, de toda Europa cristiana. Es decir, que la Argentina no sería la Argentina si no fuese por España y gracias a España. O, con otras palabras, la Hispanidad es esencial a la Argentinidad.

Incluso como nación independiente (si es que alguna vez lo ha sido realmente), la Argentina se forma por el concurso de las provincias originales, surgidas entorno a las ciudades primitivas fundadas por los conquistadores hispanos (El Barco y Nuevo Maestrazgo de Santiago del Estero [1550], Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja [1561], San Juan de la Frontera [1562], San Miguel del Tucumán [1565], Santa Fe de la Vera Cruz [1573], Córdoba de la Nueva Andalucía [1573], Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires [1580], San Felipe de Lerma en el Valle de Salta [1582], San Juan de Vera de las Siete Corrientes [1588], Todos Santos de la Nueva Rioja [1591], San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy [1593], San Luis de Loyola Nueva Medina del Río Seco [1594] y San Fernando del Valle de Catamarca [1683 sobre la base de Nueva Londres, 1558]).

Se ha dado en estas tierras evangelizadas y civilizadas por España “ese fenómeno singular que yo llamaría el fenómeno del injerto – nos explica el filósofo cordobés Alberto Caturelli, nieto de italianos, rememorando su infancia en Arroyito (Provincia de Córdoba) – lo tomo de la botánica, para explicar esa sociedad de gauchos tiyanos y de criollos de sangre italiana, española o francesa. Injerto es la parte de una planta con una o más yemas que aplicada al patrón, con él se suelda: por eso, la savia del tronco, que viene de las raíces de la tierra originaria, vivifica el todo. Así, los hijos y los nietos de gringos se injertan en la savia vital de la misma tradición que es, entonces, la suya. Recuerdo, como dato simpático, que el conjunto de música criolla, estaba formado por tres guitarristas: los hermanos… Giannoni. Eran gordos, con anchos cinturones de cuero, a veces con bombachas batarazas y todo el pueblo los llamaba ‘los sapos’. La socarronería ambiente, cuando llovía, anunciaba que estaban por cantar ‘los sapos’”. Y sintetiza, “todo esto nos pasó a nosotros: nos injertamos en la tradición greco-romana, íbero católica americana. Urquía el fundador, la Virgencita de la Merced, los sucedidos históricos de las tierras tiyanas, eran y son tan nuestros como de cualquier otro. El rápido ‘Vizcacha’ que hacía volar por el campo, era tan mío como del gaucho Muñoz, su dueño y primer maestro”.

Roque R. Aragón, argentino descendiente de conquistadores, refiriéndose al Padre Castellani, descendiente de inmigrantes italianos, decía: “Era un argentino de primera generación, su madre también era argentina, su padre, no. Era italiano. Pero un italiano metido en el país. Se había comprado con su sangre la nacionalidad argentina, porque fue asesinado a causa de las discrepancias políticas en las que estaba metido. Además de eso, de ser hijo de un hombre que compra así su nacionalidad, Castellani nació en Reconquista, en Santa Fe.

“La gente sabe que en un país de grandes afluencias inmigratorias, lo que nacionaliza es sobre todo el campo. No digo que el campo sea más que la ciudad, seguramente el campo no tiene la hondura política que tiene la ciudad. Los campesinos suelen ser muy patriotas pero muy ingenuos e incapaces de defender su patriotismo. Pero es cierto que el campo penetra, da formas nacionales. Yo lo he visto en mi vida. Me acuerdo de haber ido un año a Puerto Madryn: ya habían dejado de ser galeses pero todavía no habían empezado a ser argentinos. Estaban en la mitad del camino. Ese mismo año, en otro viaje, estuve en Santiago del Estero. Y ahí, junto a un rancho sobre un patio de tierra vi bailar a un japonés una chacarera llevando un cuchillo en la cintura. El país se lo había tragado.

“Castellani venía como un criollo de tierra adentro a Buenos Aires. Pero ésa es una forma casi material, sensible. El entendía que aquí había restos de un gran imperio, que éste era un noble país, que tenía la herencia de la Cristiandad metida adentro, y que no acertaba bien a luchar por ella contra los embates siempre repetidos y cada vez más victoriosos del liberalismo.”

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domingo, mayo 03, 2009

Benedicto XVI recuerda a los Obispos argentinos la importancia de los "principios no negociables"

NOTICIAS GLOBALES, Año XII. Número 848, 23/09. Gacetilla n° 971. Buenos Aires, 30 abril 2009

971) BENEDICTO XVI-ARGENTINA: LOS PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES (II).

El 30 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI volvió a insistir en los principios no negociables, que son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad: la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural y los derechos de los padres a la educación de sus hijos.

En esta ocasión el Papa, dirigiéndose al tercer grupo de obispos argentinos en visita ad limina, dijo: “Los católicos deberán destacar entre sus conciudadanos por el cumplimiento ejemplar de sus deberes cívicos, así como por el ejercicio de las virtudes humanas y cristianas que contribuyen a mejorar las relaciones personales, sociales y laborales. Su compromiso los llevará también a promover de modo especial aquellos valores que son esenciales al bien común de la sociedad, como la paz, la justicia, la solidaridad, el bien de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la tutela de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, y el derecho y obligación de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas”.

Sobre los principios no negociables, vid. NG 774, 835, 893, 912, 921, 923, 943, 945, entre otros. FIN, 30-04-08

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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;

Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.

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viernes, septiembre 29, 2006

Carlismo, ¿argentino?

Nos dicen: “¿Qué tiene que ver el Carlismo con la Argentina?” “¿No es acaso una doctrina política española?” Y nos llegan otras preguntas en el mismo tenor.

Hay varias respuestas. Ensayaremos algunas. La vinculación de la Argentina con el Carlismo se da en varios niveles.

En primer lugar está el hecho histórico de la inmigración de veteranos de las Guerras Carlistas a la Argentina.

Generalmente se ha vinculado el Carlismo a la inmigración vasca temprana, la que se dio en tiempos de Rosas, de vascos pastores que entraron por Montevideo, de ahí a la campaña uruguaya, cruzaron el río Uruguay y se establecieron en Entre Ríos, sur de Santa Fe y Provincia de Buenos Aires. Muchos de ellos volvieron a empuñar las armas, identificándose con las causas de Oribe y Rosas en un primer momento, luego con Urquiza y aún con López Jordán. Fueron importantes ganaderos –primero de ovejas, luego de vacunos—y algunos de sus descendientes se mezclaron con las familias tradicionales del país, conservando en muchos casos los vínculos con su cultura.

Pero no sólo hubo vascos entre los carlistas inmigrantes, sino también un importante grupo de catalanes –familias como Bargalló o Tristany que también se integraron a la sociedad porteña. Y grupos de españoles “en general”, simpatizantes de la causa, como los fundadores de la Sociedad Española “La Marina”, creadora del tradicional club de remo del Tigre: “Club de Regatas La Marina” –cuyos colores gules y plata (rojo y blanco) son un recuerdo del carlismo de sus fundadores.

Tal fue la presencia del Carlismo en estas tierras que, como ha documentado el historiador y genealogista Bernardo Lozier Almazán (“Presencia carlista en Buenos Aires”), sostuvieron un diario –“El Legitimista Español”, una Comisión Central de Propaganda Carlista de América del Sud con sede en Buenos Aires e, incluso, una Juventud Carlista de Buenos Aires –que no sólo agrupaba a descendientes de inmigrantes carlistas, sino a muchos simpatizantes, incluso de origen italiano. Con el paso del tiempo, muchas familias olvidaron su origen, pero unas pocas sí conservaron el recuerdo de la lucha de sus antepasados con orgullo.

Pero hay una causa más profunda que nos permite hablar de la posibilidad del Carlismo en la Argentina. Una causa que no es nostalgia de “aquellos buenos tiempos”. Una causa más profunda.

El gran franciscano porteño del 1820, Francisco de Paula Castañeda, repetía eso de que “por Castilla somos gente” y así le recordaba a los jacobinos que nos gobernaban en ese momento e intentaban imponernos doctrinas foráneas, castillos en el aire pergeñados en tenidas y clubes de pensamiento europeos; les recordaba que la Argentina es una rama del gran tronco que es la Hispanidad, las Españas. Y siendo el Carlismo la concreción en el tiempo de las tradiciones hispánicas, el Carlismo no sólo atañe la actual nación-estado hoy llamada España, sino a ese conjunto, esa “unidad de destino en lo universal” según genial resumen de alguien ajeno al Carlismo, esa nación espiritual o, mejor, esa patria que es la Hispanidad, las Españas plurales que se extienden desde el antiguo Franco Condado hasta las Filipinas, pero que se han conservado en la América hispana, desde la California hasta la Tierra del Fuego, que se han transmitido quizás en su forma más pura –si hemos de creer como muchos historiadores que mientras en la España peninsular se extendían las doctrinas del humanismo renacentista, en la España de allende el mar se continuaba la Hispánitas medieval. Esa cultura profundamente católica, hispánica a la vez que orgullosa de sus peculiaridades locales y –en cierta forma- monárquica que aún podemos encontrar (no sin dificultad) en el interior de nuestro país y en las tradiciones de algunas familias.

Entonces, aquí, el lema Dios-Patria-Fueros-Rey no es una ideología, sino una realidad concreta que se vive y se siente instintivamente, aunque esté en estos momentos marginada y en vías de extinción. Desde “Carlismo Argentino” queremos defender esta tradición hispano-católica y reconquistar lo que aparentemente ya se ha perdido, pero que en realidad se encuentra sólo un poco olvidado, ayudándole a adoptar una forma concreta de la mano de los grandes teóricos del Carlismo.
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miércoles, agosto 16, 2006

Acerca de "Carlismo Argentino"

Nace CARLISMO ARGENTINO. Es éste un sitio que pretende reunir a todos los carlistas argentinos y a aquéllos que, sin considerarse carlistas, simpatizan con la historia y la doctrina del Carlismo o quieren profundizar en ellas. Al mismo tiempo, el sitio procurará difundir el ideario carlista entre los argentinos, al considerar el Carlismo como una visión sociopolítica integral de verdadera raigambre hispánica, católica y tradicional que puede dar respuesta a muchos interrogantes en la presente hora.
A lo largo de sucesivas entradas iremos plasmando el ideario carlista tradicional, nos explayaremos sobre su devenir histórico y explicaremos sus vinculaciones con el pensamiento católico tradicional argentino e hispanoamericano. También comentaremos algunas noticias de actualidad y mencionaremos hechos anecdóticos, así como influencias carlistas desconocidas en nuestro país.
Desde ya, los invitamos a visitar nuestros enlaces a sitios carlistas y tradicionalistas que encontrarán a la derecha del sitio.
Bienvenidos al apasionante mundo del Carlismo.

--Los editores.
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La Tradición es la Esperanza

La Tradición es la Esperanza
Ayer

Y hoy