jueves, octubre 22, 2009

Alberto Ezcurra Medrano: Soy, más que nada, un “carlista”


NACIONALISMO Y TRADICIONALISMO EN ALBERTO EZCURRA MEDRANO

Se cumplen en 2009 cien años del nacimiento de Don Alberto Ezcurra Medrano, uno de los fundadores del nacionalismo católico y del revisionismo histórico efectuado desde una hermenéutica católica y tradicional. Padre de siete hijos, tres de ellos sacerdotes (entre los cuales el siempre recordado Padre Alberto Ezcurra), la mayor parte de su obra histórica – inventariada y dada a conocer gracias a varias notas de Ignacio Martín Clopett – permanece aún inédita. Entre otros escritos sin publicar se encuentran sus “Memorias”, de la cual ofrecemos al lector unos fragmentos valiosísimos que permiten advertir la ortodoxia fundacional del nacionalismo católico representado por Ezcurra Medrano, libre de influencias liberales, marxistas y populistas. Las palabras y frases subrayadas pertenecen al autor

Fragmentos de sus “Memorias” inéditas

“1928 fue un año de cambios fundamentales en mi vida (…) La reacción antiliberal y antidemocrática que por ese tiempo comenzó a perfilarse en el mundo debió estar en el ambiente, pues sin vinculaciones políticas, sin contactos con otros grupos, la sentimos tres muchachos porteños y la concentramos en una minúscula agrupación que se llamó “Comité Monárquico Argentino”. Nació a fines de 1927 y adquirió forma orgánica el 14 de febrero de 1928 en unos estatutos que llevan la firma de sus tres fundadores y únicos miembros: Francisco Bellouard Ezcurra (+), Eugenio Frías Bunge y Alberto Ezcurra Medrano (…).

Fue una tarde de mediados de abril (…) cuando encontré a Pompón en la vereda. Daba señales de gran excitación y agitaba un papel en la mano. Había descubierto “La Nueva República”, periódico nacionalista y antidemócrata nacido a fines del año anterior (…) De hecho el Comité Monárquico quedó disuelto y sus tres miembros, en unión de Roberto Parker, nos incorporamos al grupo de “La Nueva República” (…). Yo me encargué de redactar la sección “Universitarias” en el periódico y el 15 de diciembre publiqué un editorial que se titulaba: “La reacción y sus dificultades” (…).

“La Nueva República” dejó de aparecer, por entonces, el 29 de diciembre de 1928. Su obra fue grande. En su viejo local de la calle Alsina 884 germinaron el Nacionalismo y la Revolución de 1930 (…). Los que en ella hicimos nuestras primeras armas, jamás la olvidaremos, porque allí aprendimos a interesarnos por los problemas nacionales, y a amar eficazmente a la patria (…).

Una mañana de abril de 1929 me habló por teléfono Juan Carlos Villagra. “La Nueva República” no había efectuado su anunciada reaparición y él, con su hermano Guillermo, Mario Amadeo y otros amigos, habían concebido el proyecto de iniciar un movimiento que continuara la campaña antidemocrática de “La Nueva República”. Con este objeto nos reunimos una tarde en la Academia Literaria del Plata, del Colegio del Salvador, y resolvimos fundar una agrupación católica, dentro de la cual difundiríamos nuestras ideas contrarias a la democracia liberal – condenada por León XIII en la encíclica “Inmortale Dei” – mediante una serie de conferencias que se darían tomando como programa el “Syllabus” de Pío IX. Teníamos también el proyecto de fundar un periódico y de intensificar la propaganda en la Universidad.

Esta agrupación se denominó “Liga Universitaria de Afirmación Católica” (…).

Por ese tiempo nació mi vocación por la Historia. Siempre me había gustado, pero el descubrimiento, en un arca vieja que había sido de mi abuelo materno, de una cantidad de papeles de familia pertenecientes a la época rosista, me hizo interesar especialmente en ese período tan discutido de nuestra historia (…) Por tradición de familia siempre había tenido cierta inclinación sentimental hacia Juan Manuel, pero un mejor conocimiento de su época y la comprobación de la tremenda injusticia histórica que con él se había cometido, me hicieron furibundamente rosista.

Entre tanto, nuestra “Liga” no marchaba. La concurrencia a sus conferencias era escasa, y su carácter de agrupación “católica” no nos permitía difundir abiertamente nuestras ideas políticas antidemocráticas. Todo esto indujo a Juan Carlos Villagra a dejarla morir y a fundar una nueva agrupación de carácter esencialmente político y social, francamente antidemócrata, cuyo fin principal sería la publicación del periódico que tanto anhelábamos (…) Resolvimos publicar el periódico y lo denominamos “El Baluarte”, nombre que adoptamos también para nuestra agrupación (…)

“El Baluarte” apareció en julio de 1929 (…). Su local fue mi casa, Junín 1024. Su Consejo de Redacción lo formamos los dos Villagra, Mario Amadeo y yo (…)

El programa de “El Baluarte” fue (…) esencialmente político y social, inspirado en la doctrina católica. Oponíamos al liberalismo “el predominio de los sagrados derechos de la Iglesia Católica”; a la democracia, “la República tradicionalista, mixta, corporativa y descentralizada”; contra los que negaban la existencia del problema social, nosotros proclamábamos su existencia y añadíamos que en esas cuestiones “poco nos separa de las normas dadas por León XIII el 15 de mayo de 1891”. Propiciábamos también el predominio de la cultura clásica sobre la “romántica y modernista” y nos proponíamos estudiar de nuevo la historia “a la luz de una crítica ajustada al juicio católico y conservador.

“El Baluarte” apareció de Julio a Diciembre, en que se despidió hasta abril con un número extraordinario, en el que colaboraron nuestros amigos de “La Nueva República”. Durante el curso del año publiqué en el seis artículos: “El mal de nuestra época”, “La verdadera definición de la democracia”, “”El pueblo aún no esta preparado”, “Nuestra independencia y el liberalismo”, “Nuestra independencia y el clero” y “La época de Rosas”. Estos tres últimos fueron particularmente interesantes, porque significaron la iniciación en nuestro país de un revisionismo histórico efectuado a la luz de un criterio antiliberal”

El triunfo revolucionario provocó honda conmoción en “El Baluarte”. Yo creí llegado el momento de unificar el Nacionalismo, dividido, ¡ya!, en dos grupos: “El Baluarte” y “La Nueva República”. La idea tenía enemigos decididos y hubo entre los “baluartistas” una sesión borrascosa, durante la cual asumí la defensa de la unión y logré imponerla. Desapareció “El Baluarte” y sus miembros, aumentados por nuevos compañeros, pasamos a integrar la “Comisión Universitaria de La Nueva República”.

Esa iniciativa me fue criticada muchas veces. Yo nunca me arrepentí de ella. Es cierto que entre “El Baluarte” y “La Nueva República” había algunas diferencias. El primero acentuaba lo católico y lo tradicionalista. “La Nueva República” se inclinaba más a la acción política y quizás no estaba exenta de influencias maurrasianas. Pero, precisamente, se trataba de infundir en ella nuestro espíritu. Además, hay que confesar que los del “El Baluarte” vivíamos un poco en la teoría política, en el aire, algo desconectados de la realidad argentina (…) La experiencia neo- republicana nos fue útil a todos, nos hizo tomar contacto más íntimo con la realidad política argentina y nos infundió un mayor espíritu de lucha (…) Otros hechos posteriores nos demostraban también que nuestra unión con “La Nueva República” completó, pero no disminuyó, nuestra formación “baluartista” (…).

En 1937 (…) surgió “Restauración”.

“Restauración” fue, sin duda, la expresión más pura y más auténtica del nacionalismo argentino. Surgió a la luz de las llamas del incendio español, que iluminó a muchos de los fundamentos de nuestra nacionalidad. Algo contribuyó a su nacimiento mi “Catolicismo y Nacionalismo”, que entusiasmó a sus fundadores (…) “Restauración”, abandonando el nacionalismo empírico o con ribetes “Maurrasianos” o “nazis”, fue profundamente católica, hispánica y rosista. Fue, inconfundiblemente, nuestro nacionalismo, o sea la doctrina que quiso que nuestra política fuese expresión de nuestro ser nacional y tradicional, y no de doctrinas artificiales o exóticas”

“Hoy que miro “El Baluarte” con una perspectiva de más de 30 años, me doy cuenta hasta qué punto sigo siendo en 1960 el mismo “baluartista” de 1929.

Mi nacionalismo es esencialmente católico y tradicionalista. Fue una reacción de mi patriotismo contra el internacionalismo marxista y el desprecio por la patria de los liberales. Siempre fui patriota, como lo fue mi padre. No creo que el patriotismo sea un sentimiento que me sobre. Lo creo una virtud positiva. Me acompaña en esta opinión Santo Tomás de Aquino (…) Nunca pude ser conservador, como parecería destinado por mi nacimiento, porque el conservadorismo, en nuestro país, se proclama liberal y el liberalismo es una herejía, y en nuestro país, con frecuencia, una traición. No es de la esencia del conservadorismo ser liberal, ni del liberalismo ser traidor, pero, en nuestro país, se han dado esas coincidencias, que soy el primero en lamentar (…)

Tampoco pude ser conservador porque he visto siempre en el conservadorismo, y sobre todo en los conservadores, demasiado espíritu de clase, demasiada defensa de intereses, los he visto demasiado conserva duros, como les decían en España. Y yo, aunque personal y familiarmente aristócrata, como ciudadano argentino antepuse siempre los intereses del país a los míos propios. ¿Quijotismo político? No. Verdadera aristocracia, que es la que tiene el sentido de servir al bien común. La que mira primero por sí misma se transforma automáticamente en oligarquía.

Pero si pude ser nacionalista y no conservador, ello no significa que esté de acuerdo con ciertas corrientes nacionalistas donde se da a la nación o al estado un valor demasiado absoluto; donde con criterio materialista se acentúa demasiado la importancia de lo económico; donde se acepta la Revolución como hecho ineludible, al cual hay que plegarse. Para mí la Revolución es el Anticristo en marcha y galoparle al lado es engrosar su cortejo.

Mi nacionalismo es un nacionalismo “sui géneris”, de muy difícil encuadre fuera de “El Baluarte” y “Restauración”. Soy, más que nada, un “carlista” (Memorias, 1956 y Apéndice al Capítulo III, 1960)

Gentileza del Dr. Fernando Romero Moreno. Fragmentos de este texto aparecieron en la revista Cabildo.


miércoles, septiembre 16, 2009

Crónica, fotos y ponencias del Foro Alfonso Carlos 2009

¿Qué actualidad y sentido tiene para los carlistas la organización política? La respuesta la ha dado la XI Convocatoria de los Cursos de Verano organizados por el Foro Alfonso-Carlos I, al facilitar durante tres días la ocasión de escuchar y participar, de reflexionar, de convivir y aunar lazos entre los afiliados y simpatizantes de la Comunión Tradicionalista Carlista.









lunes, agosto 31, 2009

Curiosidad


REPORTAJE

Rockeros y sus tatarabuelos

El grupo de rock argentino Viticus investiga sus lazos familiares con Zumalacárregui - La banda tocará en Ormaiztegi el próximo sábado

(Diario El País)

martes, agosto 18, 2009

Adherimos e invitamos


El Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y la Hermandad Tradicionalista Carlos VII invitan a Vd. al Acto de homenaje en el centenario de su fallecimiento

Un caudillo de las Españas:

Carlos VII, Duque de Madrid


Disertarán:

Ricardo Fraga:
El legitimismo fernandista en Buenos Aires

Bernardo Lozier Almazán:
Recordando la presencia de Carlos VII en Buenos Aires

Miguel Ayuso: El carlismo durante el reinado de Carlos VII

28 de agosto de 2009 a las 19:30
Salón San Martín
Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas
Quintana 161 – Buenos Aires

jueves, julio 23, 2009

Actividades en la Argentina ante la festividad de Santiago Apóstol

Santiago Apóstol Peregrina por Buenos Aires
Buenos Aires, 23 Jul. 09 (AICA)

Santiago Apóstol

Santiago Apóstol

El sábado 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, se realizará una procesión con la imagen del Apóstol Santiago desde el santuario de Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, en el barrio de La Boca, hasta la parroquia San Ignacio de Loyola.

San Ignacio, el templo más antiguo de los que quedan en pie en la ciudad, es además el primer recinto donde se veneró al Apóstol en la Buenos Aires Colonial; el lugar donde se levantó el primer altar en su honor, en el siglo XVIII, construído por la Colectividad Gallega del Virreinato del Río de la Plata; y la sede primera y original de la Cofradía del Apóstol en el Virreinato, y de los Caballeros de la Orden Compostela del Apóstol Santiago.

Esta manifestación pública de fe es organizada por los fieles, devotos y cofrades de Santiago Apóstol en Buenos Aires, en coordinación con las parroquias Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, San Pedro González Telmo y San Ignacio de Loyola, y con la participación de la catedral metropolitana de Buenos Aires, el Convento de Santo Domingo y el Convento de San Francisco.

La convocatoria está abierta a todas las organizaciones, delegaciones, asociaciones, colectividades, hermandades y cofradías vinculadas a la devoción y veneración del Apóstol Santiago, patrono de Galicia, España e Iberomérica.

Itinerario de la peregrinación
La marcha se iniciará a las 14 en el santuario de Nuestra Señora Madre de los Emigrantes (Necochea 312, Buenos Aires) y realizará el siguiente recorrido:

Estación de inicio: La convocatoria es a las 13.30 en el santuario; los peregrinos se concentrarán frente a la imagen de Santiago Apóstol Sedente, y a las 14 se impartirá la bendición y se iniciará la caminata.

Estación 2: Frente al acceso principal del Hospital Doctor Cosme Argerich (Pi y Margall), cuya capilla es atendida por las hermanas y sacerdotes scalabrinianos del Santuario de los Emigrantes. Allí se rezará una oración por “la salud de la Patria, sus mujeres y hombres que pueblan esta bendita tierra argentina”.

Estación 3: frente al único Cruceiro público de la Ciudad, ubicado en la barranca de Punta Santa Catalina Sur del Parque Lezama, en la intersección de las avenidas Martín García, Paseo Colón y Almirante Brown.

Estación 4: en la esquina de Brasil y Defensa del Parque Lezama, frente al Monumento de Don Pedro de Mendoza, Caballero la Orden de Santiago, que recuerda el 2 de febrero de 1536 cuando se instala la primera guarnición militar española en estas costas del Río de la Plata, antecedente previo de la definitiva fundación de Buenos Aires el 11 de junio de 1580.

Estación 5: parroquia San Pedro González Telmo. En su Retablo, la imagen de San Telmo sostiene una carabela del descubrimiento de América, rodeado de banderas de la Argentina, España y Galicia.

Estación 6: Convento de Santo Domingo. En junio de 1807 el Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia rindió allí a los británicos anglicanos, donde esas tropas invasoras se habían introducido para utilizarlo como cuartel militar. En la iglesia se exponen las banderas capturadas a los albiones, con el retablo del Ecuestre Santiago en su basílica del Santo Rosario.

Estación 7: en el atrio del Convento de San Francisco. Según la documentación histórica publicada, en su capilla de San Roque se constituyó en octubre de 1787 la "Cofradía Congregación de Santiago el Mayor, de Hijos y Oriundos del Reyno de Galicia en Buenos Ayres". Era la primera Cofradía de Santiago en el Cono Sur de América y tercera del mundo, después de las ciudades de Madrid y México.

Estación 8: frente a la catedral metropolitana, en la vereda de la Plaza de Mayo, sobre la avenida Rivadavia, donde se rezará una oración por la Patria Argentina.

Estación 9: frente al Cabildo de Buenos Aires, donde se hará una "Plegaria rumbo al Bicentenario Patrio Argentino". Se recuerda la acción decidida de los ciudadanos gallegos Cofrades de Santiago Apóstol, quienes actuaron en los días previos de esa Semana de Mayo 1810, encabezados por el ingeniero militar Pedro Cerviño, director de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano, junto a uniformados oficiales del Tercio de Voluntarios de Galicia, arengando a la población en "El pueblo quiere saber de qué se trata".

Estación 10: el recorrido culminará a las 16 en la parroquia San Ignacio de Loyola (Alsina y Defensa). A la llegada de la procesión se celebrará la misa en honor del “Glorioso Santiago Apóstol de Compostela”, frente al altar lateral izquierdo, constituído en 1799 como Retablo del sedente Santiago Apóstol, en la Ciudad de la Santísima Trinidad y su Puerto Santa María de los Buenos Ayres. La Eucaristía estará presidida por el párroco, presbítero Francisco Baigorria.

Para mayor información: (011) 4301-8787 y CeltaBaires@argentina.com.

Otras celebraciones a Santiago Apóstol en la Argentina
También habrá celebraciones en honor del Apóstol en distintos puntos del país:

Baradero: La Fraternidad Santiago del Baradero de la parroquia Santiago Apóstol, que se encuentra en la ciudad de Santiago del Baradero, realizará del 23 al 25 de julio el “Camino de Santiago” recorriendo 120 kilómetros en bicicleta. Informes (03329) 480106.

Valentín Alsina: la Cofradía Santiago Apóstol de Avellaneda-Lanús, que funciona en la parroquia Santiago Apóstol de Valentín Alsina, reza una novena que culminará el sábado 25 con una celebración en honor del Apóstol a las 18. Informes: (011) 4208-4478.

Luis Guillón – Monte Grande: El sábado 25 a las 16, con el impulso del Centro Cultural Rosalía de Castro de la ciudad de Luis Guillón, los vecinos santiaguistas de esa zona emprenderán una peregrinación por las iglesias de Luis Guillón, el barrio Malvinas Argentinas y la ciudad de Monte Grande, que concluirá en la parroquia Inmaculada Concepción (Monte Grande) donde a las 19 se celebrará la misa. Informes: (011) 4272-9048, 4290-0527 y centroculturalrosaliadecastro@yahoo.com.ar.

Villa Gesell: En el santuario de Santiago Apóstol de esa ciudad balnearia (Paseo 125) se celebrará la XIV Fiesta de Santiago Apóstol y el Día de Galicia 2009 el sábado 25 a las 19. Informes: www.gesell.com.ar/vgol/locales/ong/santiago
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viernes, julio 10, 2009

Más respuestas a preguntas frecuentes sobre el Carlismo

1) ¿La doctrina tradicionalista fue una evolución posterior del Carlismo que en un principio era un mero legitimismo surgido de una pelea dinástica?

Responder a este argumento bastante frecuente requiere varios enfoques, algunos de los cuales pasaremos a describir a continuación.

El tradicionalismo no es un “ismo” en el sentido con el cual hoy se entienden las palabras que terminan con ese sufijo. Es decir, no es una ideología, no es una moda de la politología o la sociología pergeñada en la reclusión de una biblioteca o en la academia, ni algo así como una nueva apertura de ajedrez reservada a unos pocos entendidos. Es “algo” orgánico que existía mucho antes de que los hombres se hallasen en la infeliz necesidad de estudiar algo llamado pomposamente Ciencia Política o Ciencia Social. El tradicionalismo fue la forma de vida política y social de Europa durante siglos, y era lo que animó a los hombres que descubrieron y poblaron el Nuevo Mundo. Lógico es, entonces, que los hombres no tuviesen que darle un nombre hasta que fue decretada su destrucción por las logias y los ideólogos.

En este sentido, podemos decir no que el tradicionalismo hispánico ha ido evolucionando, sino mejor que ha ido desarrollándose o develándose a lo largo de más de 200 años de vida, desde los primeros “enemigos de la Ilustración” hasta los académicos actuales. Pero ya en los primeros teóricos del Carlismo, como Fr. Magín Ferrer, el Dr. Vicente Pou y Fr. Mariano Roquer, tenemos bastante bien enunciados muchos de los principios defendidos por los partidarios de la tradición de las Españas frente a los ataques de la Revolución.

Pero, además, frente a quienes creen suponer la posibilidad de otros tradicionalismos no carlistas, el Carlismo tampoco es estrictamente “la concreción en forma de partido del ‘tradicionalismo español’. Antes al contrario ‘tradicionalismo’ fue el término empleado al asumir la causa ‘carlista’ hombres de formación política parlamentaria y de ideología y actitud típicamente imitada del ultramontanismo político europeo.” Dice muy lógicamente Francisco Canals Vidal. Y agrega: “fuera de los ambientes periodísticos, universitarios o profesionalmente políticos, nadie entiende seriamente por ‘tradicionalistas’ más que a ‘los requetés’. ¿Cree alguien que hubiera podido sustituirse, como fuerza eficiente en el curso de la historia española, los navarros de la Plaza del Castillo en julio de 1936, por escritores balmesianos u oradores ‘tradicionalistas’?” Finalizando rotundamente: “Suponer que el ‘tradicionalismo’, como ideología o doctrina, existió con anterioridad al ‘carlismo’, y que se concretó accidentalmente en éste al tomar carácter de partido, es a la vez una inversión de sentido y un desfase cronológico más que secular.”

Entonces, Carlismo (la causa) y Tradicionalismo (la doctrina) se identifican necesariamente.


2) ¿Los separatismos vasco y catalán son herederos del Carlismo?

Es curioso que esta afirmación se sostenga tanto desde los separatismos que necesitan validarse ante la opinión pública, pasando por los anti-carlistas – aún en la “derecha” – que quieren desprestigiar al Carlismo convirtiéndolo en enemigo de la unidad territorial española, hasta quienes han buscado desvirtuar el Carlismo desde dentro acercándolo a ideologías ajenas a su doctrina e historia.

Contra todos ellos es determinante la opinión de un historiador no carlista como Jordi Canal quien afirma: “El hecho incontrovertible de que algunos antiguos carlistas se convirtieran, con el tiempo, en catalanistas o nacionalistas catalanes (o vascos) no significa, sin embargo, que ésta fuese la única opción posible, ni que éste fuese un paso natural como consecuencia de supuestas esencias pre-nacionales, ni tampoco que la evolución fuese recta o inexorable, exenta de dudas o de posibles retornos. Resultan además imposibles de comprender estas situaciones sin tener en cuenta las conflictivas relaciones entre carlismo y nacionalismos en la etapa de entresiglos, alimentadas por la competencia, la existencia de espacios de intersección política y la necesidad de buscar o conservar un espacio propio”.

Más allá de alguna alianza electoral de naturaleza táctica con grupos regionalistas alrededor del año 1920, el Carlismo fue siempre enemigo del separatismo. Tanto fue así que en muchas ocasiones se llegó a enfrentamientos de puños y pistolas, como lo acontecido en Azúa (Vizcaya) el 2 de mayo de 1910, cuando durante una gira de carlistas bilbaínos por el campo se enfrentaron, primero a los gritos y luego a golpes y tiros, con los nacionalistas parapetados en el Centro de dicha localidad. El hecho fue relatado al día siguiente por el periódico alfonsino ABC, que – curiosamente (o no tanto) – se solidarizó con los separatistas.

El Carlismo siempre ha denunciado los símbolos equívocos del nacionalismo vasco como la ikurriña o el neologismo Euskadi por Euscalerría o la supuesta identidad entre las Vascongadas desconociendo sus particularidades incluso lingüísticas o sus “pretensiones” sobre Navarra. Asimismo siempre se ha opuesto a los “imperialismos” catalanistas que pretenden imponerse desde Barcelona en la Cataluña Interior y en los viejos reinos de la Corona de Aragón.

Incluso en la Argentina, donde entidades como la Fundación Vasco-Argentina “Juan de Garay” pretenden ahora identificar el surgimiento del nacionalismo vasco en la Argentina con los emigrados carlistas, los estudios más serios como el de José C. Moya, Primos y Extranjeros: La Inmigración española en Buenos Aires (1850-1930), repasa las disputas y enfrentamientos entre los sectores “españolista” y “nacionalista” en el Laurak-Bat, siendo el primer grupo el de los inmigrantes carlistas originales y el segundo partido – que apoyaba “doctrinas nuevas y radicales”, al decir del presidente del Centro – el de nacidos en la Argentina con apellido vasco.


3) ¿No es el Carlismo sólo relevante para descendientes de españoles y, por lo tanto, qué importancia puede tener en un país como la Argentina con tantos descendientes de italianos, judíos, ingleses, alemanes, árabes, etc.?

El hispanismo de que hace gala el Carlismo no es una doctrina racial. También esta pregunta admite diversas respuestas en distintos planos.

En primer lugar, desde el punto de vista histórico, debe recordarse que Las Españas no se limitaron al territorio que actualmente forma parte del moderno Estado Español sino que iba desde las Filipinas al este hasta América en el oeste, pasando por los Países Bajos, Nápoles, el norte de África y toda la Península Ibérica. Aunque el castellano fue el idioma predominante y la lingua franca, y por eso hoy es equivalente a “idioma español”, en Las Españas se hablaba desde el yopará guaranítico, o desde el galaico-portugués, vasco o catalán, hasta cualquier dialecto aimara o tagalo.

Adicionalmente, aclaremos que, como decía Ignacio Braulio Anzoátegui, nuestro hispanismo “no es hispanofilia, sino hispanofiliación”. Es reconocer que, como decía el Padre Castañeda, “por Castilla somos gente”. Que la Argentina no surgió de un repollo. Cultural y espiritualmente, la Argentina (y la América Hispánica con ella) es legítima heredera de España y, por ese tronco, de toda Europa cristiana. Es decir, que la Argentina no sería la Argentina si no fuese por España y gracias a España. O, con otras palabras, la Hispanidad es esencial a la Argentinidad.

Incluso como nación independiente (si es que alguna vez lo ha sido realmente), la Argentina se forma por el concurso de las provincias originales, surgidas entorno a las ciudades primitivas fundadas por los conquistadores hispanos (El Barco y Nuevo Maestrazgo de Santiago del Estero [1550], Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja [1561], San Juan de la Frontera [1562], San Miguel del Tucumán [1565], Santa Fe de la Vera Cruz [1573], Córdoba de la Nueva Andalucía [1573], Santísima Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Aires [1580], San Felipe de Lerma en el Valle de Salta [1582], San Juan de Vera de las Siete Corrientes [1588], Todos Santos de la Nueva Rioja [1591], San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy [1593], San Luis de Loyola Nueva Medina del Río Seco [1594] y San Fernando del Valle de Catamarca [1683 sobre la base de Nueva Londres, 1558]).

Se ha dado en estas tierras evangelizadas y civilizadas por España “ese fenómeno singular que yo llamaría el fenómeno del injerto – nos explica el filósofo cordobés Alberto Caturelli, nieto de italianos, rememorando su infancia en Arroyito (Provincia de Córdoba) – lo tomo de la botánica, para explicar esa sociedad de gauchos tiyanos y de criollos de sangre italiana, española o francesa. Injerto es la parte de una planta con una o más yemas que aplicada al patrón, con él se suelda: por eso, la savia del tronco, que viene de las raíces de la tierra originaria, vivifica el todo. Así, los hijos y los nietos de gringos se injertan en la savia vital de la misma tradición que es, entonces, la suya. Recuerdo, como dato simpático, que el conjunto de música criolla, estaba formado por tres guitarristas: los hermanos… Giannoni. Eran gordos, con anchos cinturones de cuero, a veces con bombachas batarazas y todo el pueblo los llamaba ‘los sapos’. La socarronería ambiente, cuando llovía, anunciaba que estaban por cantar ‘los sapos’”. Y sintetiza, “todo esto nos pasó a nosotros: nos injertamos en la tradición greco-romana, íbero católica americana. Urquía el fundador, la Virgencita de la Merced, los sucedidos históricos de las tierras tiyanas, eran y son tan nuestros como de cualquier otro. El rápido ‘Vizcacha’ que hacía volar por el campo, era tan mío como del gaucho Muñoz, su dueño y primer maestro”.

Roque R. Aragón, argentino descendiente de conquistadores, refiriéndose al Padre Castellani, descendiente de inmigrantes italianos, decía: “Era un argentino de primera generación, su madre también era argentina, su padre, no. Era italiano. Pero un italiano metido en el país. Se había comprado con su sangre la nacionalidad argentina, porque fue asesinado a causa de las discrepancias políticas en las que estaba metido. Además de eso, de ser hijo de un hombre que compra así su nacionalidad, Castellani nació en Reconquista, en Santa Fe.

“La gente sabe que en un país de grandes afluencias inmigratorias, lo que nacionaliza es sobre todo el campo. No digo que el campo sea más que la ciudad, seguramente el campo no tiene la hondura política que tiene la ciudad. Los campesinos suelen ser muy patriotas pero muy ingenuos e incapaces de defender su patriotismo. Pero es cierto que el campo penetra, da formas nacionales. Yo lo he visto en mi vida. Me acuerdo de haber ido un año a Puerto Madryn: ya habían dejado de ser galeses pero todavía no habían empezado a ser argentinos. Estaban en la mitad del camino. Ese mismo año, en otro viaje, estuve en Santiago del Estero. Y ahí, junto a un rancho sobre un patio de tierra vi bailar a un japonés una chacarera llevando un cuchillo en la cintura. El país se lo había tragado.

“Castellani venía como un criollo de tierra adentro a Buenos Aires. Pero ésa es una forma casi material, sensible. El entendía que aquí había restos de un gran imperio, que éste era un noble país, que tenía la herencia de la Cristiandad metida adentro, y que no acertaba bien a luchar por ella contra los embates siempre repetidos y cada vez más victoriosos del liberalismo.”

jueves, junio 11, 2009

Respuestas a preguntas frecuentes sobre el Carlismo

Adaptado de un antiguo panfleto de la Comunión Tradicionalista. Se agradece a los correligionarios y simpatizantes que puedan ayudar a mejorar las respuestas.

a) ¿Cómo sé si soy carlista?

Si sos católico y amás la Argentina y su tradición hispánica, posiblemente ya lo eres sin siquiera saberlo.

b) ¿Qué es el Carlismo?

El Carlismo es la concreción histórica, la plasmación real, del tradicionalismo hispánico que emerge en 1833 tras la proclamación de Carlos V como rey de España en abierto desafío al liberalismo revolucionario que se hace con el poder. Por más de 170 años, a lo largo de tres siglos, el Carlismo ha existido en forma ininterrumpida como movimiento político hispánico.

c) ¿Qué defiende el Carlismo?

El Carlismo se basa en el trilema Dios, Patria-Fueros, Rey. Lucha por implantar el Reinado Social de Cristo a través de las instituciones naturales de la sociedad y los usos y costumbres de Las Españas, por medio de la monarquía tradicional y legítima. Ya desde el siglo XVIII, si no antes, la España histórica y auténtica se ve atacada en sucesivos embates por doctrinas extrañas y antinaturales que podemos resumir bajo el apelativo de “Liberalismo”. El Liberalismo busca revolucionar y destruir el espíritu hispánico de Covadonga, Las Navas de Tolosa y Lepanto, Don Pelayo, San Fernando y los Reyes Católicos, los santos y apóstoles, la pacificación y evangelización de América y la doctrina de Trento. En 1833 la Revolución llega al poder de la mano de la regente Cristina, y es esta España la que explota en el grito contrarrevolucionario “¡Viva Don Carlos! ¡Viva el rey legítimo! ¡Viva la tradición!” Eso es el Carlismo.

d) ¿Qué es el Estado Confesional?

La confesionalidad del estado, doctrina tradicional de la Iglesia, implica el reconocimiento público de la ley de Dios y de la Iglesia en la sociedad, en sus leyes y en su accionar. El Estado Confesional respeta la libertad de la Iglesia y coopera con ella en materia de enseñanza, ayuda en el mantenimiento del culto debido a Jesucristo y defiende el Evangelio de doctrinas que ataquen su verdad o la deformen. La neutralidad del Estado es perniciosa porque supone igualar la Verdad con la mentira, lo correcto con lo incorrecto, lo bueno con lo malo, la justicia con la injusticia. La confesionalidad del Estado no es clericalismo ni integrismo que mezclan el área de acción propia del gobernante con la propia de la Iglesia, sino el reconocimiento de los derechos y deberes de cada uno, su colaboración, independencia y respeto. De ninguna manera debe entenderse la confesionalidad del estado como la imposición de la religión católica a los que no creen; al contrario, los estados católicos siempre han protegido de alguna manera a las minorías religiosas, acordándoles derechos y deberes específicos. En la Argentina, es conocido el caso del judío Manfred Schonfeld que se negó rotundamente a la eliminación de los poquísimos artículos de carácter confesional que quedaban en nuestra constitución.

e) ¿Es el Carlismo un movimiento religioso?

No, el Carlismo es un movimiento político que da a sus miembros plena libertad a la hora de seguir su carisma o vocación particular dentro de la Iglesia.

f) ¿Qué es la patria para el Carlismo?

La palabra patria proviene del latín “patres” que hace alusión a los bienes paternos, la casa, el lugar de trabajo, los sitios donde se desarrolla nuestra vida y la de nuestra familia. La patria es extensión de la familia y el municipio, y es por lo tanto, una institución natural. Es herencia de nuestros antepasados y tesoro para nuestros descendientes. Nos hallamos sujetos a la obligación de amarla, defenderla, cuidarla y procurar su mejoramiento. Nuestra patria chica es el pago donde desarrollamos nuestra vida. Nuestra patria grande es el conjunto de Las Españas plurales, el destino histórico de la Hispanidad católica. Durante la pacificación de las Indias (el término “conquista” es posterior y poco preciso), las mismas fueron divididas en Reinos o Provincias que respetaban las realidades geográficas y políticas de cada región. En el territorio que hoy pertenece a la llamada República Argentina, existieron tres reinos, el Argentino (o del Plata) en la cuenca del Paraná, el del Tucumán en el actual Noroeste y el de Cuyo. Eventualmente, y por diversas razones históricas, los tres reinos confluirían en el Argentino o del Río de la Plata (gobernado por un virrey en representación de su rey legítimo, el de Castilla). El movimiento juntista americano de 1809 y 1810, que comenzó --al menos en algunos casos y en la mente de algunos de sus dirigentes-- como un movimiento monárquico e hispanista de reacción ante la invasión napoleónica de la Península y las traiciones de los liberales, dio inicio al resquebrajamiento de la hermandad hispanoamericana y el subdesarrollo de la América Española. Incluso el Reino del Río de la Plata perdería algunas de sus más preciadas provincias gracias a este proceso. Desde 1810 y sucesivamente la Argentina ha ido apartándose de su tradición, pretendiendo ser una creación original y espontánea. Luego no nos extrañe que amplios sectores de la población --y en especial los jóvenes-- hayan perdido todo orgullo por su país y les sea indiferente vivir en los Estados Unidos o la Unión Europea que tan poco tiene que ver con la Cristiandad tradicional.

g) ¿El Carlismo es un partido político?

El Carlismo no es un partido que lucha para llegar al poder y ejercer un programa de gobierno; sino un movimiento político que busca cambiar el sistema para conformarlo a la tradición política hispánica. A lo largo de su historia, el Carlismo sí ha conformado plataformas electorales con el fin de defender sus principios en todo tiempo y lugar; eso sí, sin engañar respecto a sus fines. Desde 1986, tras la unificación de diversos sectores carlistas, quedó conformada en España la Comunión Tradicionalista Carlista (C.T.C.) con el fin de testimoniar y dar batalla por el Carlismo también en el terreno electoral. No creemos en el electoralismo como un fin; no queremos votos, sino hombres concretos. En la Argentina las posibilidades electorales del carlismo son actualmente inexistentes pero eso no quiera decir que no se pueda actuar en la sociedad difundiendo la buena doctrina y reconquistando para Cristo Rey pequeñas o grandes áreas de la cosa pública.

h) ¿Qué hay de malo con la democracia?

La democracia moderna, de raíz liberal y revolucionaria, hace depositario de la soberanía política al pueblo a través de una supuesta representación parlamentaria. Esta supuesta representación se hace a través de estructuras artificiales que son los partidos políticos. Los partidos no emanan de forma natural de la sociedad ni la representan en sus intereses concretos, sino que dividen a la sociedad en ideologías. En las democracias modernas, los partidos compiten por obtener cuotas de poder con el fin de imponer su ideología particular a los demás, a las minorías. Por su parte, los representantes responden a su partido y a su ideología, sin tener en cuenta los intereses de sus (supuestamente) representados. Se absolutiza el poder estatal emanado del voto de una sociedad secuestrada por los partidos políticos. Así el proceso de estatización es inevitable en perjuicio de la sociedad y los cuerpos intermedios. En la Argentina tenemos la particularidad de una política “legal” de partidos, elecciones, parlamentos, etc. y una política “real” de punteros, caudillos, dádivas, intereses sectoriales, etc., demostrando la caducidad y artificialidad de nuestra democracia.

i) ¿Cuál es, entonces, la propuesta política del Carlismo?

Ante todo, el Estado debe sujetarse a la Ley Natural y la moral cristiana. Esto es el reinado de Jesucristo en la sociedad. Esta soberanía de Cristo es la que da legitimidad política. En la monarquía católica tradicional, el rey gobierna auxiliado por secretarios o ministros por él nombrados, y asesorado por consejos reales que reúnen a autoridades reconocidas en cada materia. Uno de esos Concejos fue el de Indias que aconsejaba al Rey sobre las cuestiones relativas a sus reinos de ultramar. La Justicia es independiente y está limitada por la moral cristiana y las leyes legítimas, siendo el rey el último nivel de apelación. Para que las leyes sean legítimas las mismas deben ser promulgadas por el rey y la sociedad representada naturalmente en las Cortes. Las Cortes están formadas por los representantes designados por todos los cuerpos intermedios de la sociedad regidos por el mandato imperativo de su designación. Una vez restaurado este sistema político tradicional e hispánico, el Carlismo habrá logrado su aspiración y desaparecerá como movimiento político. Los carlistas defendemos principios, no principados.

j) ¿El Carlismo es de derecha?

La división entre derecha e izquierda es un invento liberal que data de los primeros días de la Revolución francesa. Según el interesado, la dupla derecha e izquierda representa respectivamente a los conservadores y los reformistas, los reaccionarios y los progresistas, los partidarios del orden y los del desorden, los anticuados y los avanzados, los privatistas y los estatistas, y así podríamos seguir por largo rato. El tradicionalismo hispánico es anterior a estas falsas disyuntivas: defiende a Dios y a su Iglesia, a la Patria y el legado hispánico, a las libertades concretas, los usos y costumbres plurales de Las Españas, a la monarquía legítima, representativa y federativa. Ni más, ni menos.

k) ¿Defender los fueros es querer regresar a los privilegios feudales?

Foralismo no es lo mismo que feudalismo. Los fueros son los usos y costumbres de cada lugar, pago, municipio, provincia, región, señorío, principado o reino (también cada cuerpo intermedio), emanados de la propia sociedad a lo largo de las generaciones y reconocidos y codificados en forma de ley, y que deben ser respetados y acatados (jurados) por el monarca para ser legítimo. La base del sistema tradicional eran los pactos establecidos libremente entre el poder estatal y la sociedad, no la imposición de normas desde el estado hacia los cuerpos sociales como en el sistema liberal. En la Argentina los fueros –que no eran muchos dada la corta vida en comparación con los reinos y provincias de la Península Ibérica– fueron legalmente eliminados por la llamada Asamblea del Año XIII y por el presidente Rivadavia. Sin embargo, hasta no hace mucho, en algunas pequeñas comunidades y en familias tradicionales se conservaban costumbres y tradiciones que gracias a algunos vericuetos legales hacían las veces de los antiguos fueros.

l) ¿Qué son los cuerpos intermedios para el Carlismo?

Los cuerpos intermedios naturales son todas aquellas instituciones nacidas de forma espontánea en la sociedad y que la representan. La sociedad orgánica agrupa a todas aquellas sociedades menores o cuerpos intermedios que median entre el hombre y la autoridad política, empezando por la familia, célula base de esta sociedad. Ejemplos de cuerpos intermedios son las universidades, las cámaras de comercio, los gremios, los colegios profesionales, los municipios, etc. Al contrario de la doctrina liberal de “un hombre, un voto”, el Carlismo beneficia a quienes más participen de la sociedad al pertenecer a varios cuerpos intermedios, teniendo por lo tanto mayor representación. Los cuerpos intermedios son, además, fuentes de legislación dentro de su ámbito exclusivo de competencia. Las sociedades de mayor jerarquía, hasta llegar al estado, sólo se ocuparán de aquello que los cuerpos intermedios menores no son capaces de hacer por sí mismos. El foralismo y la doctrina carlista de los cuerpos intermedios son concreciones del principio de subsidiariedad de la Doctrina Social de la Iglesia. En la Argentina se da el caso paradójico de cuerpos intermedios que no son reconocidos por la constitución y leyes fundamentales (códigos), pero que sin embargo tienen mucho poder: universidades como la de Buenos Aires o Nacional de Córdoba, los sindicatos obreros agrupados en la CGT, las cámaras empresariales vinculadas a la UIA, algunos colegios profesionales como los de abogados, de medicina o de ciencias económicas, incluso los municipios están agrupados. Pero, de nuevo, la falta de reconocimiento de la Argentina “real” por la Argentina “legal” hace que estos cuerpos intermedios –no reglamentados como debieran– busquen imponerse sobre el resto de la sociedad mediante medidas de fuerza o acciones de “lobby”.

m) ¿El Carlismo es absolutista?

No, la monarquía tradicional hispánica: católica, federativa, social y representativa no es absoluta, sino que se halla limitada por la Ley Natural y cristiana, y los fueros, y el pueblo naturalmente representado en las Cortes. El rey legítimo reina “y” gobierna, asistido por un consejo ejecutivo, y es responsable ante Dios y ante los cuerpos intermedios, por respetar y hacer respetar la ley y los pactos inmemoriales. Según la doctrina tradicional (ya desde San Isidoro de Sevilla), el rey que no cumple la ley deja de ser rey y se convierte en usurpador. Por el contrario, la democracia revolucionaria moderna es totalitaria al presentarse como la única alternativa posible y persiguiendo de formas más o menos veladas a quienes piensen por fuera del sistema.

n) ¿Quién es el rey para el Carlismo?

Entre 1833 y 1936 los derechos de la monarquía tradicional hispánica estaban depositados legítimamente en los herederos de Su Majestad Católica Carlos V (Carlos VI, Juan III, Carlos VII, Jaime III y Alfonso Carlos I). Con la muerte en 1936 del último de sus descendientes, los derechos pasaron a Don Javier de Borbón-Parma de acuerdo con los fundamentos de la monarquía legítima. Pero tras la muerte de Javier I (cuyos derechos –por distintos motivos– no fueron reconocidos por todos los carlistas como había sucedido con sus antecesores) y el abandono del tradicionalismo por parte de su primogénito Carlos Hugo, el trono legítimo de Las Españas ha quedado vacante.

El monarca que esté llamado a ocuparlo ha de reunir la doble cualidad de ser legítimo de origen, por provenir de una familia real que jamás haya transido con el liberalismo, y legítimo de ejercicio, garantizando los principios de Dios, Patria y Fueros.

Del mismo modo que un soltero puede perfectamente creer en el matrimonio sin estar casado, los carlistas creemos en la monarquía legítima sin contar con un rey que la asuma. La institución monárquica garantiza un poder político independiente de poderes económicos y mediáticos, en manos de una sola persona formada desde la infancia para ejercer un puesto de responsabilidad en beneficio de Dios y de la Patria. La corona hispánica ha sido la esencia de la unidad de Las Españas, por lo que es utópico pensar en alguna forma de unidad iberoamericana sin un rey que la encarne.

o) ¿El Carlismo es franquista?

Durante la Cruzada de España contra el marxismo entre 1936 y 1939, los milicianos carlistas, los requetés, se alzaron por Dios y por España, en coincidencia con otros movimientos políticos y partes de las Fuerzas Armadas. En 1937 el generalísimo Franco, como jefe del bando nacional, unificó la Comunión Tradicionalista con los otros movimientos políticos nacionales. El Carlismo jamás aceptó esta unificación contra-natura, si bien la toleró mientras duró la guerra. Los boinas rojas carlistas lucharon por la España católica y tradicional, no para implantar una dictadura militar.

p) ¿De dónde viene la boina roja?

La masa del Carlismo siempre ha sido de raíz popular. En España el tocado característico del medio rural ha sido siempre la boina, de modo que los voluntarios se presentaban al ejército carlista de paisano con su boina. Sin la posibilidad de contar con uniformes más elaborados, primero en Navarra y Vascongadas, y luego en el resto de España, los carlistas comenzaron a usar la boina roja como distintivo. Aún hoy la imposición de la boina (roja en los hombres, blanca en las mujeres) es un ritual cargado de mucho simbolismo.

q) ¿Vale la pena ser carlista en el siglo XXI?

Sí, más de 175 años de lucha es un granero inagotable de ejemplos admirables y de una doctrina política original, a la vez tradicional y joven. Aunque el tradicionalismo hispánico no haya alcanzado nunca un triunfo completo (aún tras la Cruzada de 1936-1939 se vio defraudado), al menos ha servido de freno al liberalismo, no se ha resignado a la ruina de Las Españas y su doctrina ha influido en lo mejor del pensamiento argentino e hispano (el Padre Leonardo Castellani recordó una y otra vez el mucho bien que le hicieron las lecturas de los autores tradicionalistas españoles del siglo XIX como Aparisi, Torrás, Mella, etc., así como sus profesores jesuitas carlistas exiliados del Colegio La Inmaculada de Santa Fe donde hizo el secundario). Aún hoy, el Carlismo sigue dispuesto a dar la cara.

r) ¿Qué es la Comunión Tradicionalista Carlista (C.T.C.)?

A lo largo de su historia, el Carlismo se ha organizado políticamente de diversas maneras y bajo nombres distintos. En 1986, tras un Congreso para la Unidad del Carlismo en El Escorial, los carlistas reconstituyeron la Comunión Tradicionalista Carlista. La CTC es una organización política que está haciendo posible el resurgir del Carlismo con hombres y mujeres que quieren ser coherentes con su Fe y con la tradición histórica de Las Españas y el Carlismo.

Las “leyes” actuales del Estado Español no permiten a los argentinos sin ciudadanía española afiliarse formalmente a la CTC. Sin embargo, sí es posible colaborar con ella y disfrutar de muchos de los beneficios del afiliado. Para ponerte en contacto con ella, podés escribir a la Secretaría de la Junta de Gobierno por correo electrónico secretaria@ctcarlista.org

s) ¿Para qué el Carlismo hoy?

Hoy el Carlismo es el único movimiento político que cuenta con todas las siguientes características:

  • gente con vocación de servicio, sentido común y honradez que no busca lucrar con la política;
  • defensa irrestricta del derecho a la vida sin condicionamientos;
  • la denuncia sistemática, constante y consecuente de los abusos del poder y la falta de transparencia en la Administración pública;
  • la prioridad del principio de subsidiariedad en todos los niveles, devolviendo el protagonismo a las familias y los municipios, defendiendo la personalidad y pluralidad de Las Españas;
  • la constante búsqueda de nuevas formas que encaucen la expresión social por fuera de un sistema partidocrático perimido;
  • la promoción no ideológica del progreso económico equitativo y la justicia social;
  • el hincapié en la educación integral de la juventud sobre la base de principios morales sanos, libre de la intervención ideológica y corruptora del liberalismo.

Referencias para profundizar:

¿Qué es el Carlismo?, publicación de la Comunión Tradicionalista Carlista.

¿Carlista, yo?, publicación de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia.

sábado, mayo 23, 2009

Vázquez de Mella por el Padre Castellani

El Padre Leonardo Castellani, en un comentario a la 2ª edición de 1928 de Filosofía de la Eucaristía de Juan Vázquez de Mella, realizó una serie de apreciaciones acerca de esta obra y de su autor que, a continuación, nos gustaría reproducir.

Agotada rápidamente la edición que [la editorial] Voluntad hizo el año pasado, se ha reeditado inmediatamente la obrita que el gran español nos legó antes de morir.

Dichoso el hombre a quien Dios concede la gracia de escribir un libro vivo. Libro vivo es aquél que vive, y que además da vida. (La Sagrada Escritura es el primero y después vienen el Kempis y la Summa.) Porque hay libros que viven y vivirán mucho tiempo desgraciadamente, pero que no dan la vida sino la muerte, y cuyo solo nombre, como dice Claudel, "es un veneno y una podredumbre".

Estando por morir y con la pierna amputada el sabio español Vázquez de Mella, el mejor orador de Europa, que dijo Briand, escribió fatigosamente para entregarlo mecanografiado al Cardenal Reig y a la Delegación que iba al Congreso de Chicago, este libro que termina con una oración.

Un rector de una facultad teológica de España dijo que por este libro daría a Mella, si se lo pidiese, el doctorado en Filosofía. Alta y robusta doctrina filosófica sobre el misterio augusto de nuestros altares, que recuerda a la vez las disertaciones de Balmes y las elevaciones de Bossuet, volcadas en el estilo personalísimo de Mella. Un estilo enjuto y macizo, que casa el movimiento oratorio del tribuno con la precisión técnica del filósofo y que florece al fin de un racioncinio fulgurante o de una vasta síntesis en una metáfora delicada, tal como se ven al romper la primavera las florecitas ingenuas de los duraznos al extremo de las ramas nervudas y secas.

La primavera rompía ya para el amante soldado de Cristo y era pasado el invierno para el gigante batallador y enfermo. Pasó el invierno, la lluvia cesó y se ha ido, levántate amigo mío y ven. "Cuando muera descansaré", dijo en el discurso necrológico de Menéndez y Pelayo. No parece una figura de nuestros tiempos ruines, si la Iglesia no fuera de todos los tiempos. Dios le habrá premiado ya la intención de su gran obra Filosofía de la Teología que la muerte no le dejó realizar y de la cual este librito de oro no era más que un capítulo maestro.



domingo, mayo 03, 2009

Testimonio sobre Carlos VII desde la Argentina



Como el mármol se bruñe con esmeril,
así las almas grandes reciben en el taller de la adversa fortuna el brillo que las hermosea.
La revolución odia según que teme.
¡Qué gloria merecer con preferencia, como Carlos VII, el odio de la revolución!

JUAN DE LA PLAZA DE MARTIARTU, República Argentina*


*Testimonio recopilado en Francisco López-Sanz, Carlos VII: El rey de los caballeros y el caballero de los reyes. [Gentileza de Déu - Pàtria - Furs - Rei.]

Benedicto XVI recuerda a los Obispos argentinos la importancia de los "principios no negociables"

NOTICIAS GLOBALES, Año XII. Número 848, 23/09. Gacetilla n° 971. Buenos Aires, 30 abril 2009

971) BENEDICTO XVI-ARGENTINA: LOS PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES (II).

El 30 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI volvió a insistir en los principios no negociables, que son las pautas que nunca se podrán derogar ni dejar a merced de consensos partidistas en la configuración cristiana de la sociedad: la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural y los derechos de los padres a la educación de sus hijos.

En esta ocasión el Papa, dirigiéndose al tercer grupo de obispos argentinos en visita ad limina, dijo: “Los católicos deberán destacar entre sus conciudadanos por el cumplimiento ejemplar de sus deberes cívicos, así como por el ejercicio de las virtudes humanas y cristianas que contribuyen a mejorar las relaciones personales, sociales y laborales. Su compromiso los llevará también a promover de modo especial aquellos valores que son esenciales al bien común de la sociedad, como la paz, la justicia, la solidaridad, el bien de la familia fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, la tutela de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, y el derecho y obligación de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas”.

Sobre los principios no negociables, vid. NG 774, 835, 893, 912, 921, 923, 943, 945, entre otros. FIN, 30-04-08

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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;

Citando la fuente y el nombre del autor, se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos contenidos en cada número del boletín.

lunes, abril 13, 2009

Feliz Pascua de Resurrección

El Greco, La Resurrección (1599).
Museo del Prado de Madrid.

viernes, abril 03, 2009

"La causa más justa y legal"


Y otros mil y mil bravos guerreros
perecieron con gloria inmortal
defendiendo los ínclitos fueros
de la causa más justa y legal.
¡No murieron! De hoy más su memoria
celebrada con himnos de honor
resplandece entre mimbres de Gloria
con destellos de inmenso fulgor.
Imitemos su santo heroísmo
y al trabarse la lucha final
ciertamente que el Tradicionalismo
obtendrá la victoria cabal.

miércoles, marzo 25, 2009

Linda anécdota

Tomado del amigo Embajador en el Infierno:

Anécdotas históricas: Los requetés son hombres normales

Párrafo de un Documento del Ejercito del Gobierno Vasco encontrado en las posiciones del Bizcargui: "Los Requetés son hombres como los demás, y no hay razón alguna para pensar que no pueden ser rechazados. El que deliberadamente o por descuido diga que no se puede resistir un ataque de los Requetés debe ser tratado como un agente enemigo." (Tomado de la página web Requetés)

sábado, marzo 07, 2009

Un requeté en Buenos Aires

Estallado el alzamiento nacional en España de julio de 1936, un comandante de requetés que se encontraba en Buenos Aires esperando partir hacia la Península a unirse con sus camaradas de armas, dejó su testimonio sobre "¿Qué es el Requeté?" al diario católico El Pueblo.

El artículo es, además de una interesante rareza, muy didáctico y fue escrito pensando en el público argentino de la época. Agradecemos al Centro de Estudios General Zumalacárregui el haberlo puesto a disposición de los interesados en su sitio en internet. Desde ya, recomendamos su lectura.


El diario católico El Pueblo fue fundado en Buenos Aires por el R.P. Federico Grote, CSSR, en 1900 y se publicó ininterrupidamente hasta 1954 en que fue clausurado por el gobierno de Juan D. Perón. En 1956 volvió a reeditarse pero ya no pudo volver a sus anteriores niveles de distribución, además de imposibilitársele la obtención de papel prensa, por lo que debió cerrar en en forma definitiva en 1960.

El sacerdote redentorista Grote era originario de Alemania. Discípulo de von Ketteler, Hitze, Pieper y otros, trajo la idea de la fundación de los Círculos Católicos de Obreros a la Argentina, siendo recibido con bastante frialdad por el catolicismo local. En base a las sociedades parroquiales de socorros mútuos y los distintos capítulos de la Sociedad de San Vicente de Paúl, en 1893 el P. Grote funda el primer Círculo en Buenos Aires. Además de la defensa de los intereses de los obreros, los círculos realizaban una importantísima obra mutualista y apoyaron la legislación social de los poquísimos diputados y senadores católicos. Cuando el P. Grote se retiró en 1912, existían 77 círculos en todo el país, con 22.930 socios.

Curiosamente, en la organización de los Círculos, el Padre Grote contó con la valiosa asistencia del presbítero Dionisio Napal y el ingeniero Rómulo Ayerza, ambos hijos de carlistas.

viernes, febrero 13, 2009

Noticias del carlismo catalán

El Círculo Carlista de Barcelona recientemente constituido ha tomado el nombre Circulo Luis María Llauder, para honrar y recordar la memoria de este gran senador, periodista y editor, que fue uno de los hombres de confianza del rey Carlos VII. Fue fundador del periódicos históricos como "El Correo Catalán" y "El Correo Español". Se ha puesto en marcha la página web y el blog para mantener informados a los correligionarios y simpatizantes de las actividades políticas, sociales y culturales del carlismo barcelonés.
Correo electrónico: tradiciocatalana@tradiciocatalana.es

lunes, febrero 09, 2009

Hallazgo


miércoles, enero 21, 2009

Juan Vázquez de Mella

Nombres de oro para una cultura disidente

Cada madrugada de miércoles a jueves, nuestro pequeño espacio en la radio española ofrece la biografía de un gran personaje de nuestra historia y su aportación a la cultura de nuestro siglo: Ramiro de Maeztu, Chesterton, C.S. Lewis, Tolkien, Mishima, Charles Peguy, D'Ors, Menéndez Pelayo... El útlimo en vestir nuestro programa fue Vázquez de Mella, icono del tradicionalismo renovador.


Un oyente de La Estrella Polar nos ha pedido que hablemos aquí del pensador y político español Juan Vázquez de Mella. A la mayoría de los españoles de hoy, el nombre de Vázquez de Mella les dirá más bien poco. Alguno lo identificará con una de las plazas de Madrid que sirven de escenario a la fiesta del orgullo gay, pero poco más. Y sin embargo, este hombre ejerció una gran influencia en el pensamiento conservador del siglo XX español. Contemporáneo de los regeneracionistas y de la generación del noventa y ocho, a Vázquez de Mella podemos definirlo como el gran renovador del tradicionalismo hispano. Aunque hoy está prácticamente olvidado –al margen de algunos círculos de devotos-, sin sus ideas no puede entenderse buena parte de nuestro siglo XX.

Vamos a situarnos en Cangas de Onís, en Asturias, cerca de Covadonga, hacia 1861. Es ahí donde nace Juan Vázquez de Mella. Su padre es un teniente coronel retirado, patriota convencido y hondamente religioso. Juan estudia en el seminario asturiano de Valdediós y, después, en la facultad de Derecho de Santiago de Compostela. Ha heredado de su padre el patriotismo y la religiosidad, desde una perspectiva tradicional. En la España de aquellos años, década de los 70 del siglo XIX, eso no podía empujarle más que en una dirección: el carlismo, es decir, la monarquía tradicional, frente a la monarquía liberal.

Recordemos algunas fechas de aquel periodo tan convulso. En 1868, la monarquía de Isabel II ha sido derrocada por una revolución de carácter liberal. Los golpistas organizan unas elecciones, proclaman una Constitución y eligen rey a Amadeo de Saboya. La monarquía de Amadeo durará sólo dos años: sumergida en una permanente crisis, conocerá tres elecciones, seis gobiernos y continuos enfrentamientos, incluidas las insurrecciones de republicanos y carlistas. Amadeo finalmente abdica, las Cortes se reúnen y, contra la Constitución, proclaman la I República. Es 1873 y las cosas no van a hacer más que empeorar: la República carece de apoyo popular, se suceden cuatro presidentes en menos de un año, hay levantamientos cantonalistas, la guerra carlista se recrudece, hay insurrecciones en Cuba… Finalmente, en enero de 1874 el general Pavía da un golpe de Estado y pone el poder en manos del general Serrano. En diciembre de ese año se restaura la monarquía en la persona de Alfonso XII de Borbón, el hijo de Isabel II. Comienza el periodo de la Restauración, basado en la “alternancia controlada” de dos partidos: el conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta.

En ese ambiente crece Vázquez de Mella, tanto en lo personal como en lo intelectual. Ha visto cómo una monarquía se descompone sobre sí misma, cómo pequeños grupos (por ejemplo, la masonería) son capaces de imponer su voluntad por encima de las instituciones, cómo un país entero puede entregarse al caos y cómo, por otro lado, las soluciones de tipo republicano y liberal no han conseguido sino que el caos aumente. Y Vázquez de Mella, entonces todavía un jovencito, empieza a pensar.

Nuestro protagonista, que era un hombre de orden, no se echa al monte con los furores de la adolescencia. Al contrario, se aplica en los estudios. Es un tipo brillante, trabajador, con una memoria prodigiosa. Culmina sus estudios con buena nota. Y acto seguido se lanza a la vida pública, que es lo que ha venido rumiando desde tantos años atrás. En Santiago se afilia al tradicionalismo y pronto se convierte en una de sus cabezas más notables. Pronuncia conferencias, se da a conocer. En 1887 comienza a dirigir El pensamiento galaico, uno de los periódicos más señeros de la región. Tres años después salta a Madrid, donde se ha fundado El correo español. Enseguida lo tendremos sentado en las Cortes como diputado carlista por Navarra. Apenas tiene treinta años. Mantendrá su escaño desde 1893 hasta 1916.

La posición de Vázquez de Mella es inequívoca: contra el integrismo, por el tradicionalismo. ¿Y qué quiere decir eso? Vamos a explicarlo. Después de la derrota carlista en la tercera guerra de ese nombre, el tradicionalismo español vive una escisión profunda: unos consideran que es posible unirse a los conservadores en la defensa del catolicismo; otros aspiran ante todo a formar un partido católico radical y otros, en fin, mantienen la bandera tradicional de los pretendientes, el carlismo original. Los primeros se aliarán con Cánovas del Castillo en el ala derecha del sistema de la Restauración, y serán los “unionistas”; los segundos serán los integristas del Partido Católico Nacional, y los terceros serán los tradicionalistas, es decir, los carlistas propiamente dichos. Vázquez de Mella estará entre ellos.

¿Qué significaba cada una de esas opciones? ¿Qué había detrás de una u otra adscripción? Por decirlo en dos palabras: los unionistas pensaban que era posible defender al catolicismo desde las instituciones liberales; en el polo opuesto, los integristas sostenían una visión hipertradicional del orden político, de carácter prácticamente medieval, para defender la fe; y la tercera familia, la de los tradicionalistas, la rama principal del carlismo, que se oponía al sistema liberal de la Restauración, sin embargo trataba de actualizar los principios fundamentales de su doctrina política para hacerlos más acordes con la realidad social. Esta última será la posición de Vázquez de Mella: no se trata de volver a un pasado que se fue, sino de mantener todas aquellas cosas –usos, instituciones, costumbres, leyes- que daban y dan vida a la comunidad.

Hoy, un siglo después, todas estas cosas nos suenan lejanísimas, pero en la España de finales del XIX y principios del XX era un asunto de actualidad palpitante. El carlismo, bajo la batuta de esa corriente tradicionalista, se había convertido en un auténtico partido de masas moderno. Mucho más popular que las escisiones unionista e integrista, el tradicionalismo se había organizado sobre la base de cientos de asambleas locales en toda España (los “círculos”) que llegaron a superar los 30.000 afiliados. Constituido políticamente como Comunión Tradicionalista, mantuvo representación parlamentaria desde 1891 en adelante. El líder parlamentario de esta fuerza nada desdeñable sería precisamente Vázquez de Mella. Y su liderazgo no sería sólo parlamentario, sino también intelectual.

Vamos a centrarnos en ese aspecto intelectual del trabajo de Vázquez de Mella. La tarea era importante: recoger una herencia como la del carlismo, basada en la monarquía tradicional previa a la Revolución Francesa, y convertirla en un cuerpo teórico apto para ser propuesto a los hombres del siglo XX. Nuestro protagonista no fue el único en poner manos a la obra, pero sí el más señalado. Así que sobre la base del pensamiento tradicional español, especialmente Balmes y Donoso Cortés, Vázquez de Mella añadió las posiciones, estrictamente actuales, del francés Albert de Mun, un fervoroso católico que estaba construyendo una suerte de socialismo cristiano, y por supuesto, las aportaciones de la encíclica Rerum Novarum, de León XIII. Recordemos que, en esa encíclica, el Papa mostraba su apoyo a la formación de uniones y sindicatos obreros, al mismo tiempo que reafirmaba su apoyo al derecho a la propiedad privada. Había nacido una tercera vía cristiana entre el socialismo y el capitalismo. Y tan importante como aquello era esto otro: en la visión del Papa, las relaciones sociales y políticas debían encauzarse de manera corporativa entre el gobierno, las empresas, los trabajadores, la Iglesia, etc. Eso es lo que más tarde se llamaría corporativismo. Y esta era exactamente la visión de las cosas que defendía el tradicionalismo.

A la España de la Restauración, que es una España pesimista y resignada, Vázquez de Mella le propone un sentimiento nacional de inspiración religiosa, única fuente posible de una verdadera moralidad pública. La democracia de la Restauración es una democracia falsa, porque se sustenta sobre un reparto de poder caciquil entre los partidos. Frente a eso, nuestro autor propone un sistema de democracia representativa sobre la base de las instituciones naturales: asociaciones, gremios, municipios, familias, universidades… El liberalismo moderno ha sido un error, porque, lejos de liberar a las personas y a las instituciones del peso del Estado, las ha convertido en prolongación del propio Estado; es un Estado en cuyo interior todos los grupos pasan a pelear entre sí, en vez de trabajar para el bien común, y por eso ha surgido el problema obrero, el problema social. Como alternativa, nuestro autor defiende el papel de los poderes intermedios, que son emanación directa de la vida social. Al Estado le corresponde la soberanía política, pero ésta deriva de la soberanía social, es decir, de las entidades intermedias en las que realmente viven inmersos los individuos. Como estas sociedades intermedias son producto de la historia, su soberanía es la de la tradición.

Vázquez de Mella podía haber hecho carrera en el sistema de la Restauración, pero era de una integridad intelectual inquebrantable. Le ofrecieron dos veces ser ministro, y las dos veces rehusó. Tampoco dejó de criticar con dureza la corrupción de la burocracia. Ingresó en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, primero, y en la Real Academia Española después, pero nunca dejó de ser un crítico, un disidente. Él sabía que su puesto estaba en otro lado: en la reivindicación de un orden radicalmente distinto al establecido.

La estrella política de nuestro amigo empieza a apagarse en 1916. Primero, no sale diputado en las elecciones: se había presentado por Oviedo con un programa definido por el regionalismo, el catolicismo y la solución pacífica de los problemas sociales, pero una coalición de socialistas y reformistas le privó del acta. Después, Vázquez de Mella entra en conflicto con el propio jefe de la casa carlista, don Jaime, a cuenta de la primera guerra mundial. El pretendiente carlista era partidario de los aliados (de hecho, los austriacos le habían confinado en su castillo); por el contrario, Vázquez de Mella, era partidario de los alemanes, porque creía que su victoria era más conveniente para España. Don Jaime publica un manifiesto en 1918 en el que reafirma sus convicciones aliadófilas y, más aún, desautoriza públicamente a quienes hayan expresado la posición contraria.

Frustrado, Vázquez de Mella abandona las filas carlistas, pero no deja la vida pública. Inmediatamente crea un nuevo grupo, el Partido Tradicionalista, que recogerá su pensamiento. Su proyección política va a ser limitada, pero, por el contrario, su influencia intelectual en la derecha española se va a consolidar. Sus últimos años son, en realidad, los de un retirado. Cuando el general Primo de Rivera da –con apoyo del Rey- el golpe de Estado que inaugura la dictadura de 1923, Vázquez de Mella se quitará de en medio: no se declara hostil al sistema, pero esa dictadura no es la solución que él busca. Por otra parte, la enfermedad empieza a minarle. En 1925 le amputan una pierna: tiene 64 años y todo va ya cuesta abajo. Su último libro es Filosofía de la Eucaristía, escrito para el Congreso Eucarístico de Chicago. Muere en 1928. Pero sus ideas se siguen moviendo: monarquía tradicional, orden social corporativo, democracia orgánica o de base, Estado confesional (católico), crítica simultánea del socialismo y el liberalismo, política exterior orientada hacia Hispanoamérica… No pasará mucho tiempo antes de que encontremos de nuevo todas esas ideas, recuperadas por el grupo de Acción Española y, después, en el acervo doctrinal del régimen de Franco.

¿Por qué hablar de Vázquez de Mella hoy, tanto tiempo después, cuando la mayoría de sus textos y de sus tomas de posición parecen unidas a un tiempo definitivamente dejado atrás? Pues porque, en realidad, esos textos no han quedado tan atrás como parece. Por una parte, los defectos del orden moderno que Vázquez de Mella denunció en su momento siguen de algún modo vigentes. Y por otro lado, con nuestro autor pasa lo mismo que con otros de su misma época: sus pensamientos, vistos con la luz de hoy, adquieren un sabor completamente singular. Una actualización de los planteamientos de Vázquez de Mella nos llevaría a una revisión a fondo de cosas como la democracia de partidos, en beneficio de una democracia más participativa, o del egoísmo social, en provecho de una vida comunitaria más integrada. Por eso no falta quien conecta a este pensador español con las teorías de Chesterton y Beloc, por ejemplo, que trataron de buscar una alternativa cristiana al capitalismo y al socialismo. Son razones suficientes para seguir leyendo a Vázquez de Mella.

martes, noviembre 11, 2008

Viejas palabras que siguen vigentes



Periódico carlista Boina Roja
Buenos Aires, 13 de abril de 1934
Director: M.E. López

[Gentileza del Centro de Estudios General Zumalacárregui]

martes, octubre 14, 2008

Número 93 de la revista Ahora Información



Pedidos y suscripciones a:
Ahora Información. C/Zurbano, 71. Of. 3. 28010 Madrid. Télf.: 34 91 3994438 o
carlistas@carlistas.es

martes, octubre 07, 2008

Acto en el 175º Aniversario del Carlismo

El pasado 21 de septiembre la Comunión Tradicionalista Carlista en pleno conmemoró en Talavera de la Reina a los protagonistas del primer pronunciamiento carlista que tuvo lugar en ese sitio hace 175 años. Tras la celebración de la Santa Misa en el convento de las madres bernardas, los carlistas se reunieron en la Plaza del Reloj donde escucharon a tres oradores y se descubrió una placa conmemorativa.


domingo, septiembre 14, 2008

Emocionante

Source: librodehorasyhoradel...

¿Por qué el Carlismo sigue vivo y perseverante a través del tiempo, las vicisitudes y los reveses? ¿Por qué, después de tantas y tantas derrotas… vive todavía? Nunca vencido -siempre a ...

martes, septiembre 09, 2008

Nueva página web de la Comunión Tradicionalista Carlista

Debido a que en los últimos meses la página en Internet de la Comunión Tradicionalista Carlista, www.Carlistas.es, ha tenido una serie de inconvenientes, se está mudando su contenido a la nueva dirección www.Carlistas.org

La web está aún en fase de construcción y pruebas y su apariencia no es definitiva, aunque pueden ir informándose de las últimas noticias y próximas convocatorias en la misma.

miércoles, julio 23, 2008

La verdad sobre el 18 de julio de 1936

Manuel Fal Conde, Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista

AET, BOLETÍN DE INFORMACIÓN DEL DISTRITO UNIVERSITARIO DE MADRID
, Castilla, julio 1946
Lo que no fue el 18 de julio
No hablemos de José Antonio quien renegó del Glorioso Alzamiento al ofrecerse espontáneamente a Martínez Barrio a ir en avión a la zona nacional, dejando en rehenes a su familia, para lograr el cese de las hostilidades. Tuvo la suerte de que tan antipatriótica gestión quedara en simple proyecto porque Martínez Barrio no la aceptó, convencido, sin duda, de la escasa influencia que en el Alzamiento tenía Primo de Rivera.

Franco dejó consignado por escrito su criterio acerca de aquellos momentos decisivos para la Patria, en una carta de fecha 23 de junio de 1936, pocos días antes de la fecha gloriosa, dirigida al entonces Ministro de la Guerra, el tan tristemente célebre Casares Quiroga. Todos pueden leerla, y es conveniente que la lean, en las historias de la Cruzada; por ejemplo, la dirigida por Arrarás y la escrita por Aznar. En ella se lee lo siguiente: “Faltan a la verdad quienes le presentan al Ejército como desafecto a la república; le engañan quienes simulan complots a la medida de sus turbias pasiones, presentan un desdichado servicio a la Patria quienes disfrazan la inquietud, dignidad y patriotismo de la oficialidad, haciéndoles aparecer como símbolo de conspiración y desafecto. De la falta de ecuanimidad y justicia de los poderes públicos en la administración del ejército, surgieron las juntas Militares de Defensa. Hoy pudiera decirse virtualmente, en un plano anímico, que las Juntas Militares están hechas. Los escritos que clandestinamente aparecen con las iniciales U.M.E. y U.M.R. son síntomas fehacientes de su existencia y heraldo de futuras luchas civiles si no se atiende a evitarlo, cosa que considero fácil con medidas de consideración, ecuanimidad y justicia. Aquel movimiento de indisciplina colectivo de 1917, motivado en gran parte, por el favoritismo y arbitrariedad en la cuestión de los destinos, fue producido en condiciones semejantes, aunque en peor grado, que las que hoy se sienten en los Cuerpos del Ejército. No le oculto a V.E. el peligro que encierra este estado de conciencia colectivo en los momentos presentes en que unen las inquietudes profesionales con aquellas otras de todo buen español ante los graves problemas de la Patria.
Para Franco, como se ve, los motivos de entonces eran análogos a los de 1917 —favoritismo y arbitrariedad en la cuestión de los destinos— aunque en peor grado que en el año 1917. Es una opinión que debe ser registrada, al hablar de los motivos que a cada uno llevaron al Alzamiento, para ser pesada en su justo valor.
El criterio de Mola también está consignado por escrito y lo han hecho público las historias. Está en el documento de 5 de junio de 1936, firmado por el Director. Consta en él el compromiso de “no cambiar el régimen republicano”, la “defensa de la Dictadura republicana”, la “separación de la Iglesia y el Estado, libertad de cultos y respeto a todas las religiones”. En suma, quería Mola un golpe de Estado dentro de la República, encaminado a salvar la República maldita, conservando las mismas esencias odiosas del régimen execrable, sin olvidar “dotar convenientemente al Ejército y a la Marina” ni la “creación de milicias nacionales”.
En un movimiento de tales características ¿qué podría haber de carácter nacional? No lo es la dictadura, menos aún la república y muchísimo menos la separación de la Iglesia del Estado y la libertad de cultos. La ciencia y la experiencia muestran que la separación y la libertad de cultos son en España factores activísimos de desnacionalización; y si bien la dictadura, al servicio de una necesidad nacional grave y como recurso temporal, puede ser de carácter nacional, al servicio de la república laica y librecultista aumenta la perversidad antinacional de ésta.
Lo que realmente fue el 18 de julio
Esto no obstante, el Glorioso Alzamiento adquirió desde los primeros momentos, más en los primeros momentos, el carácter de una real y verdadera Cruzada, tan nacional como la Cruzada de siete siglos contra el moro, como la gloriosísima Guerra de la Independencia. ¿Cómo se produjo una tan rápida transformación?
Porque en la entrevista de los carlistas con Mola en el Monasterio de Irache —15 de junio— aquéllos se negaron rotundamente a cooperar en el movimiento a favor de la república. Los carlistas que siempre se han movido por causas nacionales no querían intervenir en pleitos interiores de la república, en España siempre punto de encuentro de todo lo antinacional. Y rotundamente rechazaban los propósitos laicistas de la dictadura republicana propugnada por Mola. Firmes en su negativa los carlistas, se centró la discusión en la cuestión de la bandera. Quería Mola que Fal ordenara al Requeté prescindir de la bandera española; Fal resueltamente afirmó que el Requeté saldría con la bandera nacional o no saldría. No cedía Mola ni, como es natural, cedía Fal. Las negociaciones habían llegado a un punto muerto y no se podía llegar al Alzamiento porque los carlistas eran necesarios, como lo hicieron patente los hechos y lo reconocía paladinamente Mola en su informe reservado de 1 de julio, hecho público por las historias: “Está por ultimar, —escribió—, el acuerdo con los directivos de una importante fuerza nacional (los carlistas) indispensables para la acción en ciertas provincias...” Se había llegado a un punto muerto del que no se salía por la tenacidad con que Mola defendía su errado empeño. Afortunadamente ni Mola ni Franco eran los caudillos supremos del Alzamiento. Para éste habían elegido los carlistas, con aplauso de todos, al glorioso general Sanjurjo. Él, con su autoridad de caudillo y la fuerza moral que ningún militar podía negarle, resolvió el pleito aceptando en un todo cuanto los carlistas imponían, porque Sanjurjo, genuinamente español, comprendió enseguida que el Carlismo no imponía una servidumbre partidista, sino el carácter nacional que la obra necesitaba para ser realmente patriótica y no ir a un rotundo fracaso como en el movimiento del 10 de agosto. Le escribió a Mola la carta que pudieron leer nuestros lectores en el boletín anterior, de la que por su importancia reproducimos los siguientes conceptos: “Desde luego, inmediatamente habrá que proceder a la revisión de cuanto se ha legislado en materia religiosa y social, hasta el día, procurando volver a lo que siempre fue España.” “Mi parecer sobre la bandera, debía, por lo pronto solucionarse, dejando a los tradicionalistas usen la antigua, o sea la española, y que aquellos cuerpos a los que hayan de incorporarse fuerzas de esta Comunión no lleven ninguna.”
El Carlismo dio el Sello Nacional a la Cruzada
Triste es decirlo pero es preciso reconocerlo ante los testimonios harto elocuentes de Sanjurjo y Mola; por el error de algunos le fue necesario al Carlismo poner en juego toda su entereza en defensa de su derecho a ir al combate bajo la sombra sagrada de la bandera de la patria, dando con ello un carácter cristiano y nacional al Alzamiento que los Requetés convirtieron enseguida, en Sagrada Cruzada de liberación. Y este gesto obligado de entereza cristiana y patriótica del Carlismo se ha intentado presentar como hijo del cerril antipatriotismo. Mola, en el documento antes citado, lo compara al criminal Pacto de San Sebastián, aunque bien pronto rectificó el lamentable error que pudo ser tan fatal para España; Franco en el prólogo de las obras de Pradera escribió lo que escribió. La verdad documentalmente probada con testigos del máximo valor, es la que acabamos de escribir y sería un crimen seguir manteniendo oculta. La entereza carlista, la firme intransigencia carlista salvó al Alzamiento. Y sigue salvándolo, porque se ha necesitado toda su entereza y toda su firmeza para mantenerse constante en el apartamiento y en la persecución no sucumbiendo a halagos y amenazas, en contra de los logreros del Alzamiento, a quienes poco o nada les importa la suerte de la nación si consiguen saciar sus ambiciones.
A S.M. Don Alfonso Carlos
La sangre carlista derramada a torrentes en la Cruzada, con mayor abundancia en semanas críticas de la primera época, salvó a España en la empresa militar. Pero no han olvidado los carlistas, y es necesario que no olvide nadie en España que los carlistas fueron a la lucha movilizados por una orden de aquel Rey, varón de virtudes, que se llamó Don Alfonso Carlos. A él no le tembló el pulso al firmar la orden de movilización, aunque se llenarían de lágrimas sus ojos al pensar en las vidas de leales carlistas sacrificadas por aquella orden en aras de Dios y de la Patria. Un buen contraste con la huida de don Alfonso, abandonando manto, cetro y corona para que unas parejas de la Guardia Civil no se vieran obligadas a disolver unos motines callejeros. Uno es Alfonso (XIII) hundiendo a España en el caos moscovita; otro es Don Alfonso Carlos salvándola de rodar hasta el abismo. Esto va de rey a rey; uno, el carlista; otro, el liberal.
¡Españoles todos! ¡No lo olvidéis cuando llegue la hora de las grandes resoluciones! Una oración sincera por Don Alfonso Carlos, el Gran Español.
En el boletín clandestino en que apareció este artículo no figura el nombre del autor, pero sí junto al título el dibujo con el rostro de don Manuel Fal Conde, el mismo que acompañaba a sus artículos en El Pensamiento Navarro. Su estilo es, además, inconfundible.
Tomado de Carlismo.es.

domingo, junio 22, 2008

Recuerdos que podrían haber sido dichos al arribar a Buenos Aires

[Tomado de la excelente bitácora Libro de Horas y Hora de Libros.]

Cuando todos creían que nos habían derrotado en Vergara, yo sabía que volveríamos a levantarnos en armas. Y más temprano que tarde, volveríamos a los caminos. Hablaban de "un abrazo", pero eso era mentira: el abrazo solo se lo dieron el Ayacucho y el Traidor Maroto: Maldita alma de Maroto, en el infierno arda. A cuántos hombres no vimos caer, llevándose la mano al pecho para besar el bendito escapulario. Dejaron viudas, huérfanos desamparados. Y creían que nos gustaba la guerra, que teníamos una insaciable sed de sangre: "facciosos" nos llamaban los papeles del Estado, ellos nos llamaban así, ellos... los renegados de España. No queríamos la guerra, bien lo sabe Dios nuestro Señor. Éramos cristianos viejos, y amantes de la paz: Pero ¡esa paz! Esa paz fundada sobre una traición... ¿cuánto tiempo pensaban los extranjeros que duraría esa paz en España? Cuando tuvimos que regresar a nuestros hogares, no podíamos bendecir la paz pues por una traición fuimos vendidos como vacas en una feria de San Miguel. Ni Roma pagó traidores -recuerdo haber aprendido del preceptor de Gramática; tampoco España, que por cristiana vale más que todos los imperios paganos, puede pagar con amor la paz de los mercaderes.
Y cuando regresamos al pueblo: vencidos, con la cabeza gacha. Llegados a casa, nos aseamos. Salimos a la calle, y los niños nos miraban como a extraños. "-¿Quién es ese zagal?" -preguntábamos. "-El niño de tu novia...". Así era, que la novia con otro se nos había casado. Fuimos a la Plaza de la Victoria, quisimos entrar en el convento de los Padres Mínimos. La puerta trincada, y preguntamos: "-¿Y los frailes?". "-A los frailes los aventó Mendizábal". "-Maldita alma de Mendizábal, flamasón y judiazo". Los frailes ya no vivían en el convento. Cuando a Madre se lo contamos, nos decía: "-Ya no hayy quien vele por las tumbas de los abuelos, ¡qué tiempos, Dios Santo, qué tiempos tan revueltos!". Y supimos que un rico de la Rioja, amigo del Ayacucho, había comprado el convento y en casa morada suya lo había convertido.

El pueblo estaba lleno de forasteros así. Arribistas, agiotistas, espabilados que corrieron para allegar tierras a cuatro reales y medio, mientras gritaban: "Constitución o muerte"... Pero, por desgracia, no murieron. Si hubiéramos ganado nosotros, hubieran gritado: "Dios, Patria y Rey", falsos aprovechados y convenencieros. Y hasta en la cara de algún viejo liberal, natural del pueblo, de aquellos ilusos del Trienio, pude ver la tristeza y el desengaño, cuando, encontrándome en la calle, me apartó y, mirando a un lado y otro pues no quería que conmigo lo vieran, me dijo:

-Servilón le llamaba yo a tu padre, y ahora esta plaga de forasteros ha llenado el pueblo. Se pavonean por sus dineros, y liberales se llaman; pero tú y yo sabemos que no son ni liberales ni de aquí: son ricachones forasteros. Jomío, qué vergüenza... Si hubiera llegado a saber yo...

Las cosas habían cambiado mucho. En las noches de verano nos sentábamos a la puerta de la casa. Madre, con sus achaques, la vecina Carmen y Amador. Me pedían que les contara la de Orbaiceta, y la de Majaceite, pero Madre siempre salía en mi defensa y les decía a los vecinos: "Dejadlovos, dejadlovos... Para qué rememorarse de esas fatigas... Ya pasó, ya pasó...". Y yo miraba al cielo estrellado, de astros rutilantes, y decía a Carmen y a Amador, aprovechándome de la sordera de Madre: "He visto caer más hombres que estrellas hay en el firmamento, y todos ellos están ahora en los Ejércitos de Dios el Señor de los Ejércitos".

En la campaña de la aceituna. Cuando, gracias al primo Damián, podía echar unos jornales, íbamos al Cortijo de la Deseada. Y allí, sí, por las noches hacíamos menos crudos aquellos inviernos, y contaba como un veterano la de Orbaiceta, y la de Majaceite y también la noche triste de Luchana. Y cuando cesaba de relatar aquellas briegas, quedábamos todos en suspenso. En el cortijo, a la vera del llar estábamos, y, en el silencio, miraba las ristras de ajos, morcillas y chorizos: ganas me daban de echarlas a la talega, coger la escopeta y otra vez echarnos al monte... Ya veríamos quién ganaba esta vez.

Y los años fueron pasando, en un quiero pero no puedo. Pero muchos de los zagales que mis historias oyeron, ya mozos, otra vez las escopetas cogieron y al campo, al campo se fueron. "¿Cuándo te vas?" -decían en la plaza a un motilón, el hijo de la Dolores. "Muy pronto pondremos la cruz en el Calvario, que ya está llegando el carro a la posada... Y dando el Cristo en un verbo tendremos Rey, que las naciones no se gobiernan con reinas." Nunca los oían los ricos, pues los ricos no salían de sus "conventos". Y esa es mi gloria, que muchos me oyeron. Que los niños que ayer fueron, hoy son mozos despejados que otra vez al monte, como las cabras, han tirado. Ya no tengo yo años, para acompañarlos, pero frente al Sagrario estoy, Señor, rezando. No los dejes de tu mano. Hoy como ayer, y mañana como hoy... Que nunca deje España de tener hombres que sepan que hay cosas que defender, que no se puede estar en la casa, como un calzonazos, mientras los lobos con piel de cordero se comen a las gallinas de nuestro corral. Como alimañas que son, así hay que tratarlos. Y si pocos somos, Señor, envía tus Santos Ángeles para exterminarlos.

jueves, mayo 22, 2008

¿Liberalismo católico?

No he creído necesario aclarar qué entiendo por liberalismo católico porque desde las filas del carlismo venimos luchando contra el mismo desde que apareció en Francia en el primer tercio del siglo XIX. Del mismo dijo el Beato Pío IX que era más pernicioso que los revolucionarios de la Comunne de París.

Consiste el liberalismo católico... No puedo explicarle en qué consiste porque es un absurdo intento de unir el Catolicismo con la Revolución. Sí puedo hacer una descripción del mismo.

Los liberales católicos predican la libertad, la tolerancia y el diálogo. Pero lo practican con los no católicos, incluso con los enemigos de la Iglesia. Mientras tanto, a nosotros, a los católicos fieles en todo y que nos hemos opuesto a la Revolución con todas nuestras fuerzas y a base de sacrificios, nos insultan, nos descalifican o nos ningunean. Para nosotros no hay libertad ni tolerancia ni diálogo. De eso hay mucho ahora en España y así nos van las cosas. Los liberales católicos han tenido éxito en ocasiones en cuanto que han llegado al poder. Pero su actuación desde el poder ha resultado estéril para la sociedad. Se ha traducido en una descristianización de Europa, promovida desde el poder.

Me habla Vd. del liberalismo económico. ¿En qué consiste realmente? ¿En el enfoque de las empresas y negocios, prescindiendo de toda moral, a la busca del máximo beneficio? ¿En el derecho de los patronos a pagar a los obreros los sueldos más bajos posibles? ¿En facilitar a los grupos poderosos se apoderen de las empresas pequeñas florecientes?

El liberalismo no es la libertad ni en lo político ni en lo económico. Es la libertad de quien tiene poder, político o económico, para oprimir a quien no lo tiene. Es la libertad... para unos pocos.

Carlos Ibáñez Quintana
en Carlismo (Foro de Debate)

sábado, abril 26, 2008

El Padre Castellani y el Carlismo: El Colegio Inmaculada

De la biografía escrita por el Dr. Sebastián Randle (informes y pedidos a ventas@vorticelibros.com.ar):

Algunos [de los jesuitas del Colegio] eran eminentes.
A mí me educaron jesuitas españoles que me hicieron algo de mal y mucho bien; y uno de los bienes fue que me hicieron vivir cinco años en el Colegio Inmaculada de Santa Fe rodeado de esos libros...
[...]
Como fuere, él nos contó que en el Inmaculada comenzó a leer a los españoles, tal y como se lo recomendaban los jesuitas de entonces. Así conoce a Jovellanos, Donoso Cortés, Balmes, Nocedal, Tamayo y Baus, Adolfo Claravana, Pedro de Alarcón, Aparisi Guijarro, Menéndez y Pelayo, Pereda... y Santa Teresa de Jesús.
[*Liberalismo, p. 134 et seq. En Conversaciones, Castellani recuerda que el Colegio recibía una revista "De Broma y de Veras, donde publicaban cosas de Aparisi Guijarro, de Jovellanos, de Vázquez de Mella y los demás tradicionalistas españoles" (p. 42). Por otra parte en una carta dirigida a Dardo Cúneo, dice que no tuvo "...una educación argentina. Al salir bachiller en 1917 conocía a Aparisi Guijarro, Adolfo Claravana, Nocedal, Menéndez Pelayo, Balmes, Santa Teresa y el P. Isla; y no sabía ni el nombre de Sarmiento. Me educaron españoles carlistas" (Borrador de fecha 20-II-70).]


miércoles, abril 16, 2008

Quintillo de Sevilla (2008)

lunes, marzo 17, 2008

Entrevista a Javier Garisoain (CTC)

lunes, marzo 10, 2008

Festividad de los Mártires de la Tradición

viernes, febrero 29, 2008

Nuevo número de "Ahora Información"



Sumario:
1. Portada, para que triunfe el mal
3. Editorial, socialismo o libertad
4. Cartas al Director
5. M.a. Bernáldez. Entrevista sobre EpC.
7. G. Navascués. Aborto en España
10. Revista de prensa
-La COPE no es católica
-Mercantilizar todo
-Rodríguez acorrala a Dios
11. J. M.ª M. de Rosales. La expaña negra.
12. Comentarios vizcaínos
- No tengáis miedo.
- Derrochar nuestro dinero.
- El nuevo Beato José Gafo, O.P.
15. W. Stansky. Radio Marija en Polonia.
19. J. Garisoain. La CTC a las elecciones.
20. Despierta. Vota CTC.
22. Candidatos por la CTC: Senado y Congreso.
23. Zortzigarrentzale. El problema de los católicos.
24. A. Renedo. Sobre lo innegociable.
25. E. Palomar. 30 de diciembre. Obviedades.
26. D. Negro. Catolicismo y democracia (2)
30. Libros. - M. Aranguren, La sangre del pelícano.
- J. J. Esparza, La gesta española.
- Ph. E Johnson, Juicio a Darwin.
- M. Menéndez Pelayo. Historia de España
32. Comunión Tradicionalista Carlista.
35. C. Ibáñez. La imposible convivencia.
38. Cantares, gestas, amores. 175 aniversario: 1833-2008.
40. Despierta. Elecciones 2008.

Ahora Información
C/Zurbano, 71. Of. 3
28010 Madrid
secretaria@ctcarlista.org
www.carlistas.es

martes, febrero 12, 2008

Nuevo video no oficial de pre-campaña de la CTC

El 9 de marzo de 2008 la Comunión Tradicionalista Carlista se presenta al Senado en toda España. Un simpatizante realizó el siguiente video:


miércoles, enero 23, 2008

Nuevo sitio sobre historia del Carlismo

La Delegación de Historia y Cultura de la CTC informa la puesta en marcha del sitio "Carlistas: Historia y Cultura".

Los invitamos a visitarlo y colaborar con esta nueva iniciativa.


viernes, diciembre 28, 2007

Innegable origen hispánico de los cantares populares navideños

Camina, camina
la Virgen María.
A San José lleva
en su compañía.
Compañía más dulce
no podrá encontrar.

A Belén camina;
no pueden parar,
que antes de las doce
desean llegar.

Siguen caminando,
San José a la par.
"--Camina, María,
si puedes andar;
ya los gallos cantan:
cerca está el lugar.


Composición tradicional anónima recopilada por Juan Alfonso Carrizo en el Norte argentino, bastante difundida a comienzos del siglo XX bajo el nombre de "La Peregrinación". Es de antiguo origen hispánico; los versos en bastardilla pertenecen a los denominados "cantares de camino", de moda en la España de los siglos XV y XVI.

Los que hacemos Carlismo Argentino les deseamos a todos los españoles de ambas márgenes del Atlántico unas muy felices y santas Navidades, una feliz celebración de Reyes y un buen comienzo del año 2008 de Nuestro Señor.



lunes, diciembre 17, 2007

El fuero viejo de Castilla

En momentos de catarsis, una de las mejores maneras de preparar el futuro es mirar hacia atrás. No con nostalgia, no empleando el retrovisor a modo de prospección de futuro, sino como afianzamiento de unos cimientos necesarios para poder construir el edificio con calma y seguridad.Y en estos momentos en que las estructuras parecen comidas por las termitas, parece que llega la ocasión de hacer una visita a uno de nuestros textos clásicos que forjaron la convivencia en España: El Fuero Viejo de Castilla.Acudimos a una reimpresión de la edición de 1771, una de las menos contaminadas por visiones posteriores, y nos encontramos una estructura en cinco libros donde se desgrana como el señorío del Rey de Castilla debe impartir justicia, y como ésta no es una veleta que, según la moda, debe orientarse. Vemos como se protege al humilde frente al poderoso, vemos como las herencias son algo cuidado, casi mimado, vemos el especial hincapié en el castigo a los que fuerzan mujeres, a los asesinos, como se protege a los huérfanos y como se rige con justicia los intercambios comerciales.Y tenemos una profunda envidia.

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[Tomado de Palabra y Obra]

martes, octubre 30, 2007

Beatificación de los 498 mártires de la España republicana


Acá video de la ceremonia de beatificación de los mártires de España. En primer plano, con banderas rojigualdas con el Sagrado Corazón o la Cruz de San Andrés, los miembros de la Comunión Tradicionalista Carlista (CTC) que estuvieron presentes en la Plaza de San Pedro.


lunes, octubre 22, 2007

El Mal Menor


Estamos a menos de una semana de las elecciones presidenciales en la Argentina, y es cada vez más habitual escuchar a muchos católicos decir que van a votar a cualquier candidato que se oponga a la actual primera dama, con tal que tenga alguna posibilidad de vencerla. Se dice que se hace esto para evitar el mayor de los males, que sería el triunfo de la Sra. Cristina Fernández de Kirchner.

Quienes hacemos Carlismo Argentino, ponemos a disposición de todos un trabajo de Javier Garisoaín Otero, actualmente Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista, acerca del concepto de "Mal Menor" en política, a la luz del Magisterio de la Iglesia:

Doctrina y táctica del Mal Menor

por F. Javier Garisoain Otero

Quisiera decir algo católicamente correcto sobre el concepto de “mal menor”. Y explicar que una cosa es la lícita doctrina moral del mal menor y otra más discutible la táctica política del mal menor. La táctica política malminorista es, desde hace doscientos años, seña de identidad del llamado catolicismo liberal, una ideología que ha pretendido conciliar la Verdad que predica la Iglesia con el relativismo y el naturalismo. Soy consciente de que muchos católicos sinceros siguen confiando en las tácticas maquiavélicas del mal menor y del voto útil tal vez porque no acaban de descubrir otra que les convenza. Después de pensarlo un poco les diré mi opinión: que hacer propuestas malas sabiendo que son malas y esperando con ello evitar el triunfo de propuestas peores suena, cuando menos, bastante inmoral. Y además es ineficaz.

La doctrina moral del Mal Menor
Los buenos filósofos explican que el mal no tiene entidad propia porque sólo es ausencia de bien. El mal menor pues no es más que carencia de bien. Y en este sentido mal menor es exactamente lo mismo que bien mayor. Como en el ejemplo de la botella “medio llena”o “medio vacía”sabemos que el nivel puede cambiar a más o a menos. Sabemos que diversas limitaciones internas o externas nos alejan siempre de la perfección individual y social. Por eso la doctrina del mal menor, que exige procurar siempre el mayor bien posible y evitar el mal en lo posible, es válida siempre. Ante una elección -suponiendo que nuestra única responsabilidad sea elegir- no existe otra posibilidad de rectitud ética que elegir lo mejor. Y si todo es malo hay que elegir el mal menor. Y no estará de mas convenir que en ciertos casos el negarse a elegir, es decir, la abstención, aún siendo un mal, puede ser el verdadero mal menor que estamos buscando. Todo ello suponiendo -insisto- que nuestra única responsabilidad sea elegir. La cosa cambia, como veremos, si nuestra responsabilidad no es elegir, sino hacer, o proponer. Al fin y al cabo vivimos en una sociedad plural en la que tenemos el deber de participar. ¿Se satisfará ese deber con la mera elección pasiva del mal menor? Si el llamamiento es a participar, a hacer, a construir, habrá que HACER el bien.

La táctica política del Mal Menor

La táctica política del mal menor ya no se limita al momento electoral, pues consiste en proponer unos males (menores) para evitar que triunfen otros males (mayores). Es la tentación política que nos acosa cuando tenemos la responsabilidad de hacer propuestas. Y llegados a este punto he llegado a una conclusión: desde el punto de vista ético nunca puede ser lícito proponer un mal, aunque éste sea menor. He aquí algunos argumentos de por qué no es bueno el malminorismo:

- Porque la doctrina católica es clara al respecto cuando afirma que la conciencia ordena “practicar el bien y evitar el mal”(Cat. 1706 y 1777), que no se puede “hacer el mal”si se busca la salvación (Cat. 998) y que “nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien”. (Cat.1789)
- Porque la responsabilidad de los laicos católicos no puede limitarse a elegir pasivamente entre los males que los enemigos de la Iglesia quieran ofrecer, sino que debe ser una participación activa y directa, “abriendo las puertas a Cristo”.
- Porque el mal menor pretende asignar a los católicos un papel mediocre y pasivo dentro del nuevo sistema “confesionalmente aconfesional”.
- Porque el mal menor convierte en cotidiana una situación excepcional.
- Porque una situación de mal menor prolongada hace que el mal menor cada vez sea mayor mal. Los males “menores”de nuestros días pesan demasiado como para no evidenciar un enfrentamiento radical con el Evangelio: el individualismo, la relativización de la autoridad, el primado de la opinión, la visión científico-racionalista del mundo... principios que se manifiestan en la pérdida de fe, la crisis de la familia, la corrupción, la injusticia y los desequilibrios a escala mundial, etc.
- Porque la táctica del mal menor se ha demostrado ineficaz en el tiempo para alcanzar el poder o reducir los males.
- Porque es preciso exponer en su integridad el mensaje del Evangelio ya que “donde el pecado pervierte la vida social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios”(...) y “no hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio”(Cat. 1896)
- Porque la propuesta de un mal por parte de quien debiera proponer un bien da lugar al pecado gravísimo de escándalo que es la “actitud o comportamiento que induce a otro a hacer el mal”). (Cat. 2284). A este respecto es muy clara la enseñanza de Pío XII: “Se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos (...) Lo mismo ha de decirse (...) de los que, manipulando la opinión pública la desvían de los valores morales”. (Discurso de 1/6/1941. Recogido en: Cat. 2286).
- Porque un mal siempre es un mal y “es erróneo juzgar la moralidad de los actos considerando sólo la intención o las circunstancias”(Cat. 1756).

Cómo nace el Mal Menor
Históricamente, la táctica política del mal menor nace en la Europa cristiana postrevolucionaria de la mano de dos movimientos políticos católicos: el catolicismo liberal y la democracia cristiana. Es complicado desentrañar los motivos que llevan a sus promotores a adoptarla en la teoría. Y son contradictorios los hechos y las decisiones adoptadas en la práctica. No entraré a juzgar la intención. En muchas ocasiones los malminoristas han sido hombres de iglesia, católicos inquietos por los avances de la revolución y deseosos de hacer algo en un contexto de debilidad de la respuesta católica a la revolución liberal. Se puede llegar al malminorismo por diversos motivos que se superponen y entremezclan:

- Por “contaminación”del pensamiento revolucionario y el deslumbramiento ante la aparente perfección de las nuevas ideologías. Buscando, por ejemplo, el compromiso de la Iglesia con una forma política concreta (nacionalismo, parlamentarismo, democracia de partidos, etc.)
- Por exageración de los males del Antiguo Régimen y su identificación con la misma Doctrina Católica.
- Por cansancio en la lucha contrarrevolucionaria, por el acomodo conservador de quienes están llamados a la valentía.
- Por una derrota bélica de las políticas católicas, o tras un período intenso de persecución religiosa.
- Por una aparente urgencia de transacción con los enemigos de la Iglesia a fin de que, al menos, sea tolerada por unas autoridades hostiles una mínima labor apostólica.
- Por maniobras de partidos revolucionarios que intencionadamente procuran sembrar dudas y división entre los católicos.
- Por la carencia de verdaderos políticos católicos lo cual anima la intromisión del clero en la política concreta.
- Por la misma intromisión clerical en el juego político lo que a su vez retrae de la participación a unos y desautoriza la labor independiente -y tal vez discrepante en lo contingente- de otros laicos.
- Por ingenuidad de los católicos que confían sin garantías en las reglas del juego establecidas por los enemigos de la fe.
- Por una sobrevaloración del éxito político inmediato olvidando que, como dice el catecismo: “el Reino no se realizará (...) mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un progreso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal”. (Cat. 677)
- Por una creciente desorientación y falta de formación del pueblo católico que genera pesimismo o falta de fe en la eficacia salvadora de los principios del Derecho Público Cristiano.
- Por un enfriamiento en la fe y la religiosidad. Porque sin ayuda de la gracia es muy difícil “acertar con el sendero a veces estrecho entre la mezquindad que cede al mal y la violencia que, creyendo ilusoriamente combatirlo, lo agrava”. (Centesimus Annus, 25. En Cat. 1889)

Cómo ha evolucionado la táctica del Mal Menor
La táctica del mal menor no se ha introducido de golpe en ningún momento. Lo ha hecho de forma progresiva (a peor) a lo largo de los dos últimos siglos. En la historia política de los países europeos se podrían identificar las siguientes situaciones: - En un primer momento, tras el choque violento de la revolución, y argumentando el accidentalismo de la Iglesia (que corresponde a la institución pero no a los laicos), los malminoristas toleran, consienten y hasta promueven la disolución de estructuras políticas y sociales tradicionales (monarquía, gremios, instituciones religiosas, bienes comunales, etc.) que eran de hecho un freno a la revolución.

- Paralelamente a la secularización de la política y por un cierto maquiavelismo, empiezan a omitir los argumentos religiosos a la hora de hacer propuestas con la ilusión de captar así el apoyo de los no católicos. Algunos llegan a afirmar como justificación para no hablar de la Redención que “la doctrina cristiana es más importante que Cristo”lo cual no deja de ser puro pelagianismo.
- El paso siguiente en la táctica malminorista es el intento de unión de los católicos en torno a un programa mínimo pero no para presentar una alternativa al nuevo régimen sino para integrarse mejor en él con la idea de “cambiarlo desde dentro”. Para ello se procura el desprestigio de otros políticos y tácticas católicas marginales.
- Un recurso frecuente en los malminoristas es tratar de ganar la simpatía de la jerarquía mediante promesas de “paz y reconciliación”que permitan la reconstrucción material de las Iglesias y el mantenimiento regular del culto. Se trata de un intento desesperado de salvar “lo que se pueda”, de tentar a la jerarquía de la Iglesia con una dirección política que no le es propia. Que podría ser algo excepcional, pero no la tónica habitual de participación política católica.
- En ocasiones son los propios obispos o miembros del clero quienes promueven grupos políticos en esa línea con una mentalidad puramente defensiva de la Iglesia. Esta intromisión empobrece la acción política de los católicos, la hace “ir a remolque”de las propuestas revolucionarias, y compromete a la Iglesia con soluciones políticas legítimas pero opinables. Cuando alguien propone hacer acción social, como lo hizo en España un influyente obispo, “para que no se nos vayan los obreros de la Iglesia”está falseando la finalidad de la verdadera acción social, que no puede ser un mero instrumento de catequesis, sino un deber de justicia y responsabilidad de los laicos.
- El caso del Ralliement propuesto por León XIII, que envalentonó aún más a los enemigos de la Iglesia en Francia, o la verdadera traición de ciertos obispos mexicanos a los católicos cristeros, milagrosamente perdonada por el pueblo fiel, son dos ejemplos de las nefastas consecuencias a las que puede llevar el malminorismo. En este sentido la claridad del Concilio Vaticano II al exigir la abstención del clero de toda actividad política representa una rectificación importante. Es preciso reconocer que el empeño cobarde de algunos cristianos por buscar la mera supervivencia material de la Iglesia, la “añadidura”, ha sido un anti-testimonio escandaloso. Es un escándalo que quienes dicen con el Evangelio “Buscad el Reino de Dios y su justicia...”olviden que el mal moral es “infinitamente más grave”que el mal físico. (Cat. 311)
- Más recientemente y coincidiendo con la euforia previa al Concilio Vaticano II se procuró la disgregación de partidos, asociaciones, instituciones y estados católicos con la idea de potenciar una especie de “guerra de guerrillas”que pudiera conquistar así la opinión pública y llegar a todos los rincones del entramado social. Los resultados están a la vista: no sólo se han debilitado o extinguido las antiguas herramientas sino que además no ha surgido esa nueva”guerrilla”y no se ha conquistado nada nuevo -o poco- que no fuera ya católico.
- El último paso del malminorismo y la demostración palpable de su maquiavelismo es la justificación del voto útil lo que, paradójicamente, contradice el mal menor porque propugna que se vote no ya al menos malo, sino a la opción que tenga mayores posibilidades de triunfo, aunque sea peor que otras opciones con menos posibilidades.

La ineficacia del Mal Menor

Al analizar la génesis y desarrollo de las tácticas malminoristas, en ningún caso condeno aquí la intención de quienes las han apoyado o apoyan. Simplemente quiero constatar algunas razones que expliquen por qué el malminorismo nunca consigue lo que se propone. No consigue reducir el mal mayor:

- Porque las energías que debían gastarse en proponer bienes plenos se gastan en proponer males menores.
- Porque es una opción de retirada, pesimista, en la que el político católico esconde sus talentos por temor, o por falsa precaución.
- Porque la táctica del mal menor predica la resignación; y no precisamente la resignación cristiana, sino la sumisión y la tolerancia al tirano, a la injusticia y al atropello. Con tácticas malminoristas nunca se habría decidido el alzamiento español de 1936, ni habría caído el muro de Berlín. No habría habido Guerra de la Independencia Española, ni insurgencia católica en la Vendée, ni Carlistas en España, ni Cristeros en México. Y tal vez ninguna oposición habría encontrado el avance islámico por Europa. No habrían existido ni Lepanto, ni Cruzadas, ni Reconquista.
- Porque el mal menor se presenta como una forma inteligente de favorecer económica y físicamente a la Iglesia olvidando que la mayor riqueza de la Iglesia -su única riqueza- es el testimonio de la Verdad, testimonio que si sigue hoy vivo es gracias a la sangre de los mártires.
- Porque hay ejemplos sobrados en los que el triunfo del malminorismo ha dado el poder a partidos que reclamando el voto católico han amparado, y eso ha pasado en media Europa, una legislación anticristiana (divorcio, aborto, etc.). En definitiva, el malminorismo no ha sido derrotado nunca porque en sí mismo es una derrota anticipada, una especie de cómodo suicidio colectivo. Es el retroceso, la postura vergonzante y defensiva, el complejo de inferioridad. Defendiendo una táctica de mal menor, los cristianos renuncian al protagonismo histórico, como si Cristo no fuese Señor de la historia. Se creen maquiavelos y sólo son una sombra en retirada. Niegan en la práctica la posibilidad de una doctrina social cristiana, y niegan la evidencia de una sociedad que, con todas sus imperfecciones, ha sido cristiana. El malminorismo, contrapeso necesario de una revolución que en el fondo es anticristiana, ha fracasado siempre, desde su mismo nacimiento. En cambio, la historia de la Iglesia y de los pueblos cristianos está llena de hermosos ejemplos en los que el optimismo -o mejor, la esperanza cristiana-, nos enseña que es posible, con la ayuda de Dios, construir verdaderas sociedades cristianas. La política cristiana no ha fracasado en la medida en que todavía hoy seguimos viviendo de las rentas de la vieja cristiandad occidental.

Conclusiones

Es alentador comprobar que, gracias a Dios, los errores filosóficos o teológicos, cuando se concretan en movimientos y personas, siguen adelante en medio de felices incongruencias, acuciados por la realidad de las cosas. Raras veces llegan a desarrollar las últimas consecuencias de sus principios. Por eso el resultado de una acción política, aunque parta de unos principios erróneos, es incierto y sorprendente. “Dios creó un mundo imperfecto, en estado de vía”. (Cat. 310) y ni siquiera el acceso al gobierno político de personas santas podría eliminar todas las imperfecciones de este mundo. Una vez reconocida esta tremenda limitación de la realidad política, nuestra responsabilidad de laicos católicos no puede ser la resignación ante un mundo imperfecto, sino la lucha y la aventura por procurar el acercamiento a ese ideal de perfección que propone también a un nivel social el Evangelio. Aquí radica el verdadero y sano pluralismo que debe existir entre los católicos, porque sin reconocer cierto “derecho a la equivocación”será imposible rectificar y mejorar. La Doctrina de la Iglesia está pidiendo a los laicos católicos una participación activa en la vida política, solos o acompañados. Todo llamamiento a la unidad entre los católicos no puede exigir mas que una unión en los principios pre-políticos, es decir, en torno a una misma idea de bien común. Y esa acción política católica es responsabilidad exclusiva de los laicos, no de la Institución jerárquica. Laicos solos, o laicos agrupados. Pero laicos. En cuanto a los conceptos de mal menor y voto útil, estas son mis conclusiones:

- El mal menor como doctrina moral es siempre válido si nuestra responsabilidad es exclusivamente la elección.
- El mal menor como táctica política nace en la Europa postrevolucionaria en un contexto de debilidad de las opciones políticas cristianas.
- La táctica del mal menor es pesimista e ineficaz.
- La táctica política del voto útil es puro maquiavelismo político y aunque aparentemente contradice la táctica del mal menor es en realidad una vuelta de tuerca en una misma concepción que esteriliza la acción política de los laicos católicos.

F. Javier Garisoain Otero

miércoles, octubre 17, 2007

Otro texto histórico


MANUEL RODRIGUEZ, EDITOR

HISTORIA

DE

DON CARLOS DE BORBON Y ESTE,

Y DE SU AUGUSTA FAMILIA,

DESDE EL CONVENIO DE VERGARA HASTA NUESTROS DIAS,

POR

DON E. PABLO DE CORDOBA.


______________

TOMO SEGUNDO
______________



MADRID: 1870.
_________

OFICINAS Y ADMINISTRACION,
Plazuela del Biombo, núm. 2.




viernes, octubre 12, 2007

Nota de prensa de la CTC ante el día de la Hispanidad


Los vínculos de unidad de los pueblos hispanos han sido siempre la Monarquía y la Fe católica


11.octubre.2007

En el día de hoy, Día de la Hispanidad y de Su Patrona, Nuestra Señora del Pilar, la Comunión Tradicionalista Carlista felicita a todos los españoles e hispanoamericanos y declara lo siguiente:

La fiesta de la Hispanidad, símbolo de la unidad esencial de los pueblos hispánicos, comenzó a celebrarse en Argentina (1917) antes que en España (1918), extendiéndose después su celebración a muchos otros países de Hispanoamérica. La CTC recuerda que los vínculos de unidad de la Hispanidad han sido siempre la Monarquía y la Fe Católica y que cualquier intento de unidad fracasará si no se apoya en esas raíces comunes a todos los estados hispánicos.

El significado de esta celebración adquiere hoy día mayor relieve que nunca, cuando la Patria común de todos los españoles es vilipendiada y pisoteada desde diversos entornos separatistas con la inactividad cómplice del Gobierno de la nación y las débiles protestas del principal partido de la oposición.

Al hilo de los recientes hechos acontecidos en Gerona y otros lugares con la quema de retratos del Jefe del Estado, recordamos que aunque el sistema vigente lleve la denominación de "Monarquía", no reúne ninguna de las notas que la definen, pues el titular de la institución ni rige, ni reina, ni gobierna. Derribada la Monarquía Católica, que fue vínculo de unidad de los pueblos hispánicos, por la monarquía constitucional y los partidos liberales, el lazo que mantenía unidos a la diversidad de pueblos de la Hispanidad acabó por romperse. Hoy asistimos en España -y en todo el ámbito hispanoamericano- a las consecuencias lógicas de aquella negación fundamental.

La Monarquía constitucional, además de adulterar la verdadera Monarquía, se ha caracterizado por legalizar con su firma las realidades más atroces, sometiéndose disciplinadamente a las exigencias de los principios de la Revolución disfrazados de legalidad constitucional: divorcio, aborto, experimentación con embriones, el denominado "matrimonio homosexual", la ley de educación que implanta Educación para la Ciudadanía, etc.

Nos asombra que precisamente los políticos que mediante la Constitución vaciaron totalmente de contenido la Institución Monárquica pretendan ahora que don Juan Carlos alce su voz –cosa que nunca ha hecho- o utilice unas prerrogativas de las que carece para poner orden en el caos de las insaciables exigencias los gobiernos nacional-socialistas del País Vasco y Cataluña.

Lamentablemente, dada la experiencia histórica, no podemos decir que prefiramos una República a esta mal llamada "Monarquía" constitucional.

Ante la intención del presidente de la Comunidad Autónoma Vasca, Juan José Ibarreche, de convocar un referéndum consultivo para la autodeterminación del País Vasco en próximas fechas, denunciamos el engaño de que llevan siendo objeto todos los españoles desde hace décadas, a quienes por un lado se les alerta del peligro que este paso significa para la unidad de España y por otro se define a los partidos nacionalistas como partes irreemplazables del sistema, los cuales además vienen siendo financiados por el Estado desde hace décadas .

Por todo ello, la Comunión Tradicionalista Carlista reivindica el significado profundo de la fecha e invita a todos los españoles a honrar a la Hispanidad y Su Patrona en esta festividad.

Comunión Tradicionalista Carlista
http://www.carlistas.es/
C/Zurbano, 71; Of. 3; 28010 Madrid.
Tfno.: 629 203 900 y 669 370 370.
email: carlistas@carlistas.es


miércoles, octubre 10, 2007

MADRE Y REINA DE AMÉRICA


“Porque así como es cierto que habemos de morir así nos es incierto cuándo ni dónde moriremos, de manera que debemos vivir, y así estar aprestados como si a cada hora hubiésemos de morir”.

Esta frase integra el testamento de Ia reina Isabel I de Castilla, o Isabel la Católica de España. Pero también es legado suyo el impulso que ella, una reina de la tierra, dio a la evangelización del continente descubierto por sus navíos en 1492.

Es el misioneros quiero, antes que conquistadores, lo que animó a la empresa hispánica de dar a luz un nuevo mundo para la Iglesia; el ideal inspirador de España en la conquista fue, al decir del historiador Lesley B. Simpson, “hacer del Nuevo Mundo una verdadera Ciudad de Dios”. O, como escribió la también historiadora norteamericana Erna Ferguson de los descubridores hispanos: “nosotros nos imaginábamos que el conquistador iba en busca de oro, como lo hicieron los hombres de todos los tiempos. Sin embargo él se inspiraba también en el deseo de extender los beneficios del cristianismo a los más remotos confines de la tierra. Este impulso misionero fue en gran parte lo que motivó a fortificar su alto valor personal, su atributo de invencible”.

Pero… ¿quién animaría, a su vez, ese impulso misionero? ¿Quién avivaría el fuego religioso en aquellos rudos marineros de los siglos XV y XVI?

La respuesta la encontramos en, por ejemplo, el grito de Hernán Cortés al internarse en tierra mexicana: “¡Adelante, compañeros, que Dios y Santa María están con nosotros!”

También se halla en el gesto de Alonso de Ojeda, sosteniendo una imagen de la Virgen para animar a sus hombres en medio de los peligros de la selva cubana.

Por Ella fuimos alumbrados a la vida de la gracia, con Ella ingresamos al Cuerpo Místico de Nuestro Señor en la tierra y en Ella se resume nuestro origen y fundación.

América, el continente de la Virgen María: también es su legado el impulso que Ella, la Reina de los Cielos, dio a la evangelización del continente descubierto por sus hijos en 1492.

Somos el fruto más grande de la España Católica, la flor de la Hispanidad, el mundo que forjaron los descendientes de aquellos que fueron bautizados por Santiago Apóstol y se hincaron ante el Pilar bendito de Zaragoza, que salieron un día a la mar para regalarle a la Cristiandad que perdía medio continente, uno entero en el cual, antes que el arado rompiera la costra, de la tierra virgen brotara la Forma.

Ya no están Cortés ni Ojeda. Pero hace cinco siglos que la Santísima Virgen es la Madre de América. Desde el Pilar ha venido para ser Nuestra Señora de Guadalupe, en México, o Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Cuba. Se ha mostrado Madre. Aquella fe que los descubridores sembraron en Hispanoamérica, se encargaron de arraigarla los misioneros que los acompañaban, para que perdure hasta hoy, a despecho de las sectas, los indigenistas y todos los demás enemigos de España.

Mostrémonos, ahora nosotros, hijos. Defendamos nuestras raíces: la caballerosidad cristiana, la hidalguía española, la tradición católica, la devoción mariana. Cuatro banderas que, abiertas en cruz, nos enseñan el camino del cielo donde se halla, en cuerpo y alma, la Madre de Dios y Madre de América.

Rafael García de la Sierra


viernes, septiembre 28, 2007

Texto histórico

LA
BANDERA CARLISTA
EN 1871.


HISTORIA DEL DESARROLLO Y ORGANIZACIÓN
DEL PARTIDO CARLISTA DESDE LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE.

EXPOSICIÓN DE SUS ASPIRACIONES,
RESEÑA TAN VERÍDICA COMO LASTIMOSA DE LA ULTIMA CAMPAÑA ELECTORAL
Y BIOGRAFÍAS Y RETRATOS
DE LOS SENADORES Y DIPUTADOS CARLISTAS
ELEGIDOS POR EL VOTO DE LA NACIÓN.

Obra escrita para edificación de los españoles,
POR
EL VIZCONDE DE LA ESPERANZA.

MADRID.
IMPRENTA DE EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, CALLE DE PELAYO, NÚMS. 38 Y 40,
á cargo de R. Labajos y Arenas.
1871.

viernes, septiembre 21, 2007

Campamento Cruz de Borgoña: El futuro y la esperanza

Cruz de Borgoña es una Asociación Juvenil radicada en España cuyos fines principales son la educación cristiana y específicamente carlista de niños y jóvenes, inspirándose para ello en el cuatrilema de Dios-Patria-Fueros-Rey, y en sumisión y acatamiento al Magisterio de la Iglesia Católica. Desde sus comienzos, allá a principios de los años 80, Cruz de Borgoña ha perseguido el objetivo de formar personas cristianas y conscientes de sus raíces, que sean fermento del futuro y esperanza del mañana organizando múltiples actividades a lo largo del año: campamentos, peregrinaciones, convivencias, excursiones, retiros y ejercicios espirituales. Su actividad “estrella” es el campamento de verano, punto de encuentro de jóvenes de todas las edades que durante esos días reciben clases de Historia de España y del Carlismo, de doctrina y Magisterio de la Iglesia, son instruidos en lectura de mapas, orientación con brújula, morse, rappel, y llevan a cabo actividades de deportes, montañismo, senderismo y educación física, excursiones culturales y formativas, todo ello con la colaboración de monitores y la asistencia espiritual de sacerdotes que prestan su tiempo desinteresadamente a la asociación.

En el campamento de verano los niños reciben el nombre de “pelayos” y las niñas el de “margaritas” y se hace una distribución en grupos por edades, formándose varios campamentos que siguen actividades y reciben cursos y clases formativas según su edad: niños de 8 a 12 años, adolescentes de 12 a 16 años y jóvenes de 16 años en adelante.

El campamento de verano ha cumplido en el año 2007 veinte ediciones y hay que congratularse de la afluencia creciente de pelayos y margaritas que obligan, con gran alegría por parte de sus responsables, a redoblar los esfuerzos para años sucesivos.

Cruz de Borgoña ha organizado, además, numerosos viajes y peregrinaciones, en particular a las últimas Jornadas Mundiales de la Juventud (Roma, Colonia, etc.), a las visitas apostólicas de Su Santidad el Papa a España y otros lugares (Loreto) , peregrinaciones a Santiago de Compostela y otros lugares, como expresión de su vocación católica y su filial sumisión a la Autoridad eclesiástica.

Otras actividades que Cruz de Borgoña desarrolla a lo largo del año son las convivencias, particularmente en Navidad, los retiros espirituales y las jornadas de formación de monitores para los campamentos, donde los futuros responsables en este área reciben las nociones básicas que deben asimilar para el buen funcionamiento de esta actividad.

Numerosas vocaciones religiosas y trayectorias de contrastado compromiso político con los principios irrenunciables que un católico debe defender en la arena pública avalan el trabajo llevado a cabo durante estos años por los miembros de la Asociación y todos los que colaboran con ellos.





viernes, septiembre 14, 2007

Nueva revista "Ahora Información"

Índice de contenidos de la Revista Ahora-Información, nº 86


SUMARIO Número 86.

1 Portada ¡Zero, zero, Zapatero!

3 Editorial ZP no es el problema

4 M.A. Belmonte Elecciones 27-M

9 A. Renedo Elecciones y afirmación social

10 E. Palomar Del concierto al desconcierto

11 A. Cañizares Educación para la Ciudadanía

12 D. Fernández La dictadura del relativismo

F. Sebastián Asignatura mentalizadora

A. Mª. Rouco Recurso legítimo

13 Formulario padres

14 Formulario alumnos

15 J.Mª. M. de Rosales La reforma y la ruptura democrática

17 Revista de prensa

18 M.A. Belmonte Elecciones francesas

19 D. González Revolución ¿Sarko?

21 Javier López Crónica internacional

23 A.D. Martín Rubio Fuego, hoces y martillos

Noticias para el camino

- V Celam Aparecida

- Cor Iesu: Fons Vitae

29 Escenificación Batalla de Lácar

30 Libros:

- R. Gambra El silencio de Dios

- C. Canales La Primera Guerra Carlista

31 Comunión Tradicionalista Carlista

32 J. F. Garralda Ventajas del carlismo (I)

34 Cruz de Borgoña, 2007

36 Cantares, gestas, amores: San Fernando, Rey de Castilla y León

¡Corazón de Jesús, ten misericordia de España!

[Suscríbete ya llamando al teléfono (34) 91 399 44 38 en horario de 9 a 14 h. y de 16 a 19 h. o rellenando este formulario y enviándolo a secretaria@ctcarlista.org.]

viernes, septiembre 07, 2007

Jornadas sobre el Estado Terrorista

La Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Morón invita a la XXIª Jornada de Filosofía de la Historia. En esta ocasión se tratará la temática de "El Estado Terrorista Revolucionario". Con la presentación y coordinación: Carlos Omar Pelloza. El día 12 de septiembre de 2007 a las 18.00 horas en el Aula 301 "República de Venezuela" del Edificio Central. Entrada libre y gratuita. Inscripción con derecho a certificado: $ 15.- Informes e inscripción: Oficina de Administración de Posgrados y Actividades Extracurriculares, Calle Cabildo 134 (Morón, Provincia de Buenos Aires), Edificio Central, piso 1º; tel. 5627-2000, int. 266/282, email: graduados@unimoron.org.


Temario:
+ Ricardo Julio Fraga, Revolución y legitimidad política.
+ Rodrigo Blasi, La aniquilación de la Vandea (Francia).
+ Claudio Oviedo, El Plan Terrorista de Operaciones de 1810 (Río de la Plata).
+ Manuel Fernández, El calvario del Carlismo (España).
+ Germán Barcos, La resistencia popular en el Reino de las Dos Sicilias.
+ Eduardo Barcat, El sometimiento cristerio (México).
+ Federico Mentasti, La persecución religiosa de la IIª República (España).
+ Juan José Alonso Grela, El martirologio argentino: Profesores Carlos Alberto Sacheri y Jordán Bruno Genta.

miércoles, agosto 29, 2007

Comunión Tradicionalista Carlista cambia su dirección en internet




jueves, agosto 16, 2007

En acción...

Desde hace ya un tiempo, la Hermandad de Nuestra Señora de las Pampas, asociación pía de fieles de derecho pontificio fundada hace medio siglo por Luis Francisco Gallardo Pirovano, Manuel García Verde, los hermanos García Llorente, Benjamín Agüero y otros productores rurales pampeanos, colabora con el Programa de Investigación Geográfico Político Patagónico de la Universidad Católica Argentina, coordinado por el Lic. Alex Vallega, en la recuperación del pueblo de Pichi Mahuida (Provincia de La Pampa).

El año pasado restauraron la Estación del antiguo Ferrocarril Sud que ha sido destinada a actividades culturales de muy diversa índole. Actualmente se encuentran trabajando en más tareas para recuperar el pueblo y evitar el éxodo rural.




sábado, julio 28, 2007

Foralismo: Verdadera representación

La comunidad política, más que una unidad, es preferible decir que es una pluralidad de personas y de grupos sociales reducidos a una cierta unidad. Una unidad de tipo práctico, en el orden del obrar, un todo de un orden, un todo práctico, no un todo sustancial. Es decir, en la vida política, la unidad es un coprincipio; pero la sociedad también es pluralidad. Es una pluralidad, reducida a una cierta unidad.

Por eso, además de la vigencia del principio de autoridad, hace falta la vigencia de libertades concretas. Una sociedad en la cual la autoridad no está contrabalanceada por libertades concretas es una sociedad muy poco interesante de ser vivida, incapaz de asegurar el bien común, que es un bien rico, un bien pleno; es una sociedad que camina hacia el totalitarismo. Y así como para asegurar la autoridad en el orden político yo necesito un órgano concreto, también para asegurar la pluralidad y las libertades concretas yo necesito un órgano concreto. Y ésos son los llamados órganos de representación.

¿Pero de qué representación? No de la misma que ejerce el gobierno. No: hace falta un órgano que represente a la sociedad, en tanto que plural, ante el gobierno. Eso es fundamental entenderlo. Si la sociedad es una pluralidad reducida a una cierta unidad, yo necesito autoridad y libertad; y necesito un órgano que la exprese como unidad –gobierno legítimo-, y otro órgano que la exprese como pluralidad y que defienda esas libertades de los grupos intrapolíticos frente al gobierno. Y esto es lo que debe hacer un órgano de representación popular ante el poder, ante el gobierno.

Justamente, éste es uno de los grandes aportes de los siglos cristianos. Es en la tan criticada, y sobretodo desconocida, Edad Media, cuando nacen estos órganos de representación popular. …

Pero es justamente a partir del año 1000, aproximadamente, cuando se va a producir en Europa el nacimiento de estos órganos de representación ante el poder. En Francia se llaman los Estados Generales, en Inglaterra el Parlamento, en España las Cortes. Y van a nacer porque justamente la concepción cristiana que inspiraba la vida política de la Edad Media ve a la sociedad como una pluralidad reducida a una cierta unidad; es decir, el
corpus christianorum, la universitas christianorum, la ciudad como un todo orgánico. Y en esta estructura, lo que hoy llamaríamos el gobierno era concebido como la suprema autoridad, es decir, como la cúspide de un proceso de desarrollo que nacía en la familia y terminaba en el emperador. Y entonces, frente al rey, que era el que ejercía el poder político, el representante por el poder, se establecían estos consejos, estos órganos, a los cuales las ciudades libres, las comunas, los gremios, mandaban sus representantes para establecer un diálogo entre la sociedad y el poder político.

¿Qué características tenía esta representación? Dos características fundamentales. En primer lugar, era una representación específica. El representante lo era de algo concreto: del gremio de los zapateros, a veces de ciudades. Y en segundo lugar, estaba vinculado al representado por un mandato escrito, de derecho público, que se llamaba en España el mandato imperativo. La ciudad, en España, o el pueblito, que nombraba un procurador, con un mandato concreto. Y el procurador llegaba a las Cortes. Estas Cortes no legislaban; no eran un órgano de gobierno, eran un órgano de representación ante el gobierno. Entonces, ¿qué función tenían? En primer lugar, una función de información; que el gobierno supiera qué es lo que pasaba en la sociedad, y que lo supiera por sus representantes legítimos, auténticos, sin que tuvieran un proceso de deformación de la representación. En segundo lugar, limitar el poder del gobierno. Había cosas que el gobierno no podía hacer sin los representantes de la sociedad. ¿Y cuáles eran estas materias? Variaban según los casos; pero se establecían pactos entre el gobernante y la ciudad –que en España eran los fueros-, en los cuales es establecía cuántos representantes podían mandar, y en los cuales el gobernante prometía no tomar ninguna decisión sin el acuerdo de esos representantes. En general, hay una nota central: la legislación en materia tributaria. Y fíjense qué inteligente era esta medida; porque qué podía hacer el rey: podía cambiar el nombre de una calle; pero si no tenía soldados para hacer la guerra, y no tenía dinero (piensen que no había ejércitos profesionales en esa época), había una limitación real y efectiva del poder.

Esto hacía entonces un sistema político orgánico, en el cual el poder real estaba contrabalanceado por un órgano real, efectivo, de representantes de las libertades concretas de la sociedad. Y estas libertades no generaban anarquía, porque simplemente eran un elemento de colaboración, de participación, en la cosa pública de todo el pueblo, concebido además no como una suma de individuos, como una cosa masificada, sino como una comunidad orgánica y organizadora.

Este sistema se va deformando –y no tenemos tiempo de contar todos los avatares-; pero fundamentalmente sufre un golpe decisivo en la llamada Revolución Francesa. Fíjense que esto pasa a la historia, en los manuales y en los libros de divulgación, como el momento en el cual el pueblo asume el poder. Pero cuando uno la ve en detalle, parecería que fue el momento en el cual el pueblo perdió el poder. ¿Por qué? En Francia, también con problemas, funcionaba un esquema similar: había un rey, que era el poder político, y había una representación popular ante el gobierno, que eran los Estados Generales. ¿Qué pasó en la Revolución? Lo que todo el mundo sabe es que decapitaron al rey, a Luis XVI, pero eso no es lo más importante. Lo más importante es que estos Estados Generales, que eran representantes del pueblo ante el poder, representantes del pueblo como generalidad, defensores de las libertades concretas, asumieron la soberanía del rey. Se declararon el poder político. Y entonces, si el órgano de representación se transforma en el gobierno, la sociedad política queda sin representación ante el poder.

Esto ya había pasado en Inglaterra, en la revolución de 1660, y un poco antes. La corrupción del régimen político inglés, Chesterton la define muy bien: se llaman los Comunes contra las Comunas. Los grupos financieros compraron a los representantes en las Cortes para provocar el aumento de impuestos. Por eso, en el sistema español, que duró bastante más, estaba prohibido a los procuradores de las cortes recibir ningún dinero del rey. Y esto es fundamental, porque si estos señores son los que tienen que oponerse a un aumento de impuestos, no puede ser que vivan de las rentas generales. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, que el sueldo del fiscal lo pague el procesado: nunca tendríamos una condena. Algo así sucedía con la Revolución llamada Francesa: los órganos de representación se transforman en los órganos de gobierno y de legislación.

Y así es como el sistema representativo contemporáneo va del totalitarismo a la anarquía, sin encontrar nunca un régimen político moderado. Porque estos señores generalmente toman dos caminos: o creen que son realmente el poder, y se comportan como el poder político, y entonces la sociedad no tiene ninguna representación ante ellos, o siguen manteniendo su espíritu de partido, de particularidad, comportándose como representantes de la parte. Pero resulta que ahora tienen que dictar leyes generales. Si toman el primer camino, la sociedad va al totalitarismo; si toman el segundo, va a la anarquía; el gobierno es como un tironeo de intereses particulares, sin que exista nadie que vele por el bien común. Y es justamente esta imposibilidad de encontrar un sistema ordenado entre gobierno y representación lo que hace que pasemos de sistemas autoritarios a sistemas libertarios, y que la sociedad esté a punto de perder la unidad, en una anarquía, o que las legítimas prioridades sociales sean destruidas por el totalitarismo. Ésta es la verdadera crisis de fondo del sistema político.

Esto es muy importante que lo tengan en cuenta aquéllos que tengan una vocación política. Porque si éste es el diagnóstico, tenemos que ver bien que nuestra propuesta de solución a este problema tiene que entender la totalidad del problema. Cuando se habla de la crisis del sistema político contemporáneo, más bien se piensa en un problema que incumbe a los gobernantes: que el que gobierna es malo, que no hace lo que tiene que hacer, etc. Pero no hay que olvidar que el bien común es cuestión de todo el orden político. El orden político requiere la autoridad, requiere un gobierno, pero requiere también un pueblo organizado, capaz de expresarse a través de una representación. Si yo, sobre una sociedad masificada, colocara un buen gobernante, este hombre difícilmente podría llegar al bien común. Porque la vida política es un diálogo entre gobierno y sociedad. Y si frente a la acción política del gobierno hay una respuesta masificada del pueblo, le va a costar mucho poder encaminar las cosas; él necesita que a su acción política hacia la sociedad, haya una respuesta también política, también orgánica de la comunidad.

De ahí que entonces la verdadera empresa de restauración política no solamente debe apuntar a cómo recuperar un gobierno auténticamente legítimo, sino a cómo restaurar los lazos sociales, a cómo reconstruir el tejido orgánico, a cómo transformar a la masa en un verdadero pueblo, para que incluso así pueda ser posible una forma de gobierno popular, una auténtica forma de gobierno democrático, y no que nos queden simplemente las ficciones, que nos quede simplemente la posibilidad de que, como decía un obispo catalán del siglo pasado, cuando le dan la papeleta electoral al pueblo, “parece el cetro de caña que los romanos dieron a Nuestro Señor Jesucristo y se burlaban de él”. Es el derecho de darse periódicamente el tirano, o de elegir periódicamente el amo que los va a expoliar por un tiempo determinado. Ofrece la apariencia de libertad, pero la verdadera libertad de elegir y de participar en la cosa política, es todavía una materia pendiente.
Fragmento de la conferencia “El voto ciudadano: La ley del número” pronunciada por el Dr. Luis Roldán dentro del Ciclo de Cultura y Ética Social 1998: “El hombre: Ser conyugal y político”.

miércoles, julio 18, 2007

18 de julio de 1936

Habéis de jurar confianza en Dios y obediencia al Rey legítimo, porque lo exige vuestro amor a España.


Cuando estemos encuadrados en unidades militares, no se consentirá que vaya otra bandera que la bicolor o ninguna.


Cuando actuemos separados en unidades nuestras, llevaremos nuestra bandera y nuestros símbolos, 'vivas', organización y jerarquía.


En este caso, cuando ya se esté actuando, se consagrarán al Sagrado Corazón de Jesús y según sea posible, harán aquellos actos de piedad o de práctica de sacramentos que se pueda.


Don Javier de Borbón, Orden de movilización e integración en el Glorioso Alzamiento de los Requetés, julio 1936.


viernes, junio 29, 2007

Nuevamente sobre la monarquía

Monarchy can easily be debunked, but watch the faces, mark well the accents of the debunkers. These are the men whose taproot in Eden has been cut: whom no rumour of the polyphony, the dance, can reach -- men to whom pebbles laid in a row are more beautiful than an arch. Yet even if they desire mere equality, they cannot reach it. Where men are forbid den to honour a king they honour millionaires, athletes, or film stars instead: even famous prostitutes or gangsters. For spiritual nature, like bodily nature, will be served: deny it food and it will gobble poison.
- C. S. Lewis

La monarquía puede ser fácilmente ridiculizada, pero observa las caras, toma nota de los acentos de los ridiculizadores. Estos son los hombre cuyo camino al Edén ha sido cortado: aquéllos que ningún rumor de la polifonía, la danza, puede alcanzar -hombres para quienes las piedras acomodadas en una hilera son más bellas que un arco. Aún cuando deseen la mera igualdad, no la pueden alcanzar. Donde a los hombres se les prohíbe honrar a un rey, honran millonarios, atletas o estrellas de cine en su lugar: incluso famosas prostitutas o mafiosos. Porque la naturaleza espiritual, tanto como a la naturaleza corporal, cumplen el principio: niégale comida e ingerirá veneno.

jueves, junio 28, 2007

Nueva "Ahora"

Hace unas semanas salió el último número de Ahora Información, publicación de la Comunión Tradicionalista Carlista.


Sumario:

1 Portada: Corrupción sistemática de menores
2 Editorial: Contra el cuerpo... y contra el alma
3 J.M Mozo: Hablamos de "educación" para la ciudadanía
4 Cartas al director
6 CTC-Navarra: Por qué no nos quedamos en el museo
7 J.M Mozo: La alternativa KAS
9 Diez urgencias para dejar el PP
10 Comentarios vizcaínos
-La sesión del 15 de enero
-Noticias de Vizcaya
-Después de Barajas
13 Revista de prensa
14 W. Stanski: Oncología política
16 E. Trento: Nubarrones sobre Hispanoamérica
20 Zorzigarrantzale
-Estatutos contra fueros
-El Estado oprime a la sociedad
-Las patrañas de los zapateros
23 L.I. Amorós: El caso Madeleine
25 Noticias para el camino:
-Atef Keryakes
-Benedicto XVI. Cuaresma 2007
29 A. Renedo: Dos de dos
30 Año Cabrera:
-En el bicentenario de Cabrera
-Morella, 2006
32 Libros:
-A. Foxá. Madrid de corte a checa
-VV.AA.
El silencio de Dios
-A. Boccia.
Massacre a Lauria
-J.Pieper.
Una teoría de la fiesta
-V.A. Guillamón.
El caos de la II República
34 EMF 2006: Recordando Valencia (III)
35 C. Ibáñez: La Comunión Tradicionalista Carlista y la Cruzada
38 Gracias
40 Queremos a Dios: En la familia, en la escuela, en la Patria.


lunes, junio 25, 2007

Ordenanza del Requeté



Tú, BOINA ROJA, eres:
Soldado de la Fe y de la Santa Causa Tradicional.

+

Tu ordenanza fija tus deberes,
exalta tus principios
y te encuadra para ser útil.

+

Tu Trilema permanente:
DIOS - PATRIA - REY

+

Procedes de la Elección entre los afiliados a la Comunión Tradicionalista.
Eres por tanto, orgulloso y heredero de tus gloriosos antepasados.

Te llamas Boina Roja,
porque eres soldado selecto, entusiasta, leal
y la Tradición tiene en ti el más firme y valioso sostén.

+

Examina tu misión,
recuerda viejas glorias,
y verás cómo el pensamiento que te rige
y el sentimiento que te anima,
constituyen la substancialidad
que informó la existencia
y origen de la España inmortal.

+

DIOS

La Fe fundamenta todas las virtudes del Boina Roja.
Refuerza el espíritu con el culto a Dios.
Sírvele siempre.
Muere por Él, que morir así, es vivir eternamente.
Ante Dios, nuca serás héroe anónimo.

La Tradición, habla a tu alma, purifica tus sentimientos y te acerca a Dios.
Ella, enseña a amar a la Iglesia.

Sé siempre católico práctico, con conocimiento claro de los que Dios desea para servirle, que es el fin esencial.

Tú Soldado de la Tradición, habrás de tener un puesto en el Reino de Dios.

+

PATRIA

Tu Patria es tu Nación;
tu Nación, España.

España:
Única e Indivisible,
en su rica variedad autárquica regional,
es:

Sublime arcano de tradiciones.
Relicario de grandezas.
Madre de Nuevos mundos.
Luz de la Historia.
Albergue de Santidad.
Defensora de la Iglesia Católica.
España, sin la Cruz, dejaría de ser España.

+

Estúdiala, para conocerla.
Conócela, para amarla.
Ámala, para honrarla.

Ten presente que el mas puro de los amores, después de Dios, es el de la Patria.

+

REY

Monarquía cimentada en la Cruz y rematada por la Cruz.
Altar de la Patria.
Continuidad en los gloriosos destinos de España.
Antiliberal por naturaleza.
Antirrevolucionaria y guardadora del derecho, la justicia y la jerarquía.

El Rey es el primer soldado de la Tradición.
Jamás absolutista, pero que reina y gobierna.
Verdadera autoridad y padre de los españoles.

El Rey, en las instituciones tradicionales, dio a la Patria la primera categoría de la Historia.
Los reyes "liberales" la sometieron a poderes ocultos.
En la hora de las responsabilidades, la dinastía legítima, está libre de toda mancha.

El primer soldado de la Tradición es el Rey de la Patria.